Los que estimulan el voto positivo, argumentan que existen actualmente gerenciamientos encubiertos, o grupos empresarios sosteniendo la economía de las instituciones. Este nunca será un inconveniente para Boca y River, pero los problemas que vivió Racing, y algunos intentos privatizadores que fueron resistidos por los socios de San Lorenzo, genera una psicosis con solo mencionar el tema de las SA en el fútbol argentino.
Otros casos, como Lanús, Gimnasia, Huracán y Estudiantes de La Plata, han refrendando en sus estatutos una clara oposición a generar esta figura en el futuro.
El debate es cultural, y aquellos dirigentes que clamen por la búsqueda de auxilio privado serán resistidos por sus socios, que encuentran en esta estructura de sus clubes una pertenencia que podría desperfilarse. En definitiva, el que vote por aprobar SA no lo confesará públicamente. Pasará a ser acusado desde entregador hasta antipopular.
En AFA niegan que el famoso decreto 1212 que establece un régimen especial de aportes de los futbolistas y contribuciones patronales de los clubes al estado, sea la moneda de cambio del gobierno para impulsar este cambio. Pero siempre es una amenaza porque estas exenciones comprenden a los ámbitos educativos que funcionan dentro de las instituciones, y creen que este es un beneficio muy favorable. Otros creen que con mayores gravámenes del 1212, los clubes quedarían asfixiados.
El debate está instalado, los deseos de este gobierno se pondrán a discusión, aunque la AFA no quiera…