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El fútbol argentino y una nueva crisis que tiene el detonante de siempre

por Hugo Balassone | 13 de enero de 2020 - 10:15
El fútbol argentino y una nueva crisis que tiene el detonante de siempre

El fútbol argentino atraviesa una nueva crisis. El detonante siempre es el mismo. La necesidad de ampliar un negocio que siempre parece insuficiente. Y la búsqueda de mejoras económicas, esta vez, podría derivar en la salida de la Superliga.

La excusa son las fechas de reanudación y en qué momento éstas deberán incluirse en un calendario comprimido por la Copa América. Si se reprogramarán las 2 primeras fechas de este año habrán de jugarse durante las fechas FIFA, con lo cual la complejidad de cesión de futbolistas para el preolímpico o para el inicio de las eliminatorias será el mismo, pero tal vez con otros clubes afectados.

El problema no son los pibes del Bocha Batista, o si empezamos en enero o febrero. Las razones pasan porque un grupo de clubes con fuerte predicamento en la mesa de disputa de poder como Lanús, Banfield y Argentinos Juniors reclaman a las empresas que televisan el fútbol que ajusten el contrato en el nuevo contexto económico.

La televisión les paga a los clubes 500 millones de pesos por mes, y cree que es una cifra acorde con lo que el producto genera. Los clubes piensan que de aquel contrato firmado con un dólar a 14 pesos a esta cotización de la divisa los ingresos debieran duplicarse. Los ajustes del contrato se dan desde el incremento de la tarifa del cable (actualmente hay 2.200.000 abonados que pagan 580 pesos para ver el pack fútbol), si se aumenta el valor del servicio, podría caerse la posibilidad de pago de muchos usuarios. Con lo cual, este círculo vicioso no pareciera tener una solución cercana.

En síntesis, las empresas que televisan creen que el producto fútbol argentino no da para más de lo que se lo paga, y los dirigentes en su mayoría consideran, al menos públicamente, que debieran percibir mucho más.

Estas negociaciones se dan en un contexto político donde Daniel Angelici, el dirigente que gestó intelectualmente el ¨doble comando¨, ya no tiene poder en el fútbol y muchos buscan ocupar ese lugar para convertirse en los ordenadores del nuevo mapa. También algunos entienden a la Superliga como una creación impulsada por el gobierno anterior y este sería un motivo para determinar su final. Aunque esta disputa no obedezca a nuevas búsquedas del gobierno actual con el fútbol. Esto es, por ahora, un conflicto de intereses de dirigentes en el negocio del fútbol.

Ante esta marea en la Superliga, donde se duda de su utilidad como generadora de nuevos recursos y hasta se objeta el gasto operativo que resulta sostener su estructura, la AFA espera agazapada que los dirigentes de primera división resuelvan volver a su órbita.

Cuando esta semana lea o escuche que hay reuniones en la Superliga pretendiendo aplazar un par de fechas del torneo, sepa que la pelea de fondo no pasa por ahí. El fútbol pretende establecer un nuevo orden, uno más, de una industria que también necesita reactivarse.

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