"Dejo muchos amigos aquí. Además de un jugador, se va un ser humano que tiene sentimientos", añadió entre lágrimas, antes de mencionar el apoyo que recibió de su familia y de la hinchada culé, que considera que siempre valoró su esfuerzo y cree que algunos estarán dolidos por la forma en que se va.
Acompañado por Messi, Piqué, Sergi Roberto y Sergio Busquets - los cuatro capitanes del FC Barcelona-, además de Jordi Alba, el delantero uruguayo quiso dejar a un lado los malos momentos y diferencias que pudo tener con los directivos del Barcelona e insistió en que se queda con los títulos conseguidos, recuerdos y logros que ni siquiera había imaginado alcanzar.
"Hoy es mi despedida, no le voy a dar el gusto a nadie", dijo, preguntado sobre si reprochaba a alguien -en referencia a Bartomeu o Koeman- la forma en que se gestionó su partida. "Siempre va a haber gente que esté de acuerdo o no. Es un tema que ya digerí, que ya acepté", aseguró.
Suárez, no obstante, reconoció que el proceso fue conflictivo: "fue un mes de locos, de decir cosas que uno no pensaba, se han inventado cosas, se filtraron cosas que no son verdades y eso indigna, pero debes alejarte de todo", afirmó.
"Es difícil aceptar irte" insistió Suárez, quien explicó que se decantó por el Atlético de Simeone tras recibir muchas llamadas porque "quería un equipo en el que pudiera competir de igual a igual con el Barcelona y el Real Madrid".