En la política de Boca lo imposible podría suceder. Se acerca la hora de la verdad. De saber cómo jugarán. La línea entre oficialismo y oposición es cada vez más difusa. Y en el medio de esa fina pero profunda grieta se para nada menos que Román.
En la política de Boca lo imposible podría suceder. Se acerca la hora de la verdad. De saber cómo jugarán. La línea entre oficialismo y oposición es cada vez más difusa. Y en el medio de esa fina pero profunda grieta se para nada menos que Román.
El armado de la oposición entre Ameal y Beraldi es tan complejo como las diferencias que tienen ambos. Hasta se negaron esta semana a compartir entrevista, invitados por la producción del programa Estudio Fútbol. Allí nadie cede. Ameal cree que él debe encabezar. Y Beraldi asegura que será candidato a presidente. Entonces el entramado de unidad opositora tiene acuerdo en las bases, pero no en sus líderes. Y resulta muy forzado el armado de esa fórmula.
Por otra parte, José Beraldi habría sido tentado por el propio Mauricio Macri para ser el candidato del oficialismo. Este es uno de los planes del oficialismo, mientras esperan contar con la carta ganadora de Riquelme. Sostienen quienes conducen el club que si Román los acompaña, ni siquiera alcanzará la unidad de la oposición para ganarles.
Anoche Riquelme, a través de su hermano Cristian, uno de los interlocutores con el arco político del club, dejó un mensaje que despierta diversas interpretaciones.
Riquelme ya tuvo reuniones con el oficialismo y con el espacio de Ameal. No menciona a Beraldi porque sabe que éste puede resultar moneda de cambio frente a una posible polarización. Hasta el miércoles hay tiempo para presentar las fórmulas, en el resto de la lista todos serán vocales hasta que se definan los rangos de vicepresidencias.
Es tan gravitante la decisión de Riquelme, que algunos sostienen que hasta un 40% podría modificar su voto de acuerdo al espacio que represente. Se aguarda el movimiento de Román con la expectativa de aquel que lo define todo. Si decide ¨no jugar¨ derrumba el castillo de naipes y reperfila otro panorama. De acuerdo a su definición, podría quedar un amplio bloque oficialista con todos menos Ameal, o un gran frente opositor donde estén todos menos el oficialismo tradicional. En esas variables se incluye al espacio de Víctor Santa María y Santiago Carreras, que simbólicamente tanto oficialismo y oposición pretenden incluir para saber que cuentan con cierto acompañamiento del próximo gobierno nacional.
En un juego donde las diferencias que parecían tan profundas, la política pareciera aproximarlos. A uno de los clubes más importantes de la Argentina su escenario lo definen no más de 60 dirigentes. Daniel Angelici vuelve raudamente de Europa a terminar de armar el frente oficialista con el objetivo de atraer a Beraldi o a Riquelme. Los opositores amagan armar una fórmula que no parece sólida porque aún no se determina. Se empieza a calentar un juego de vanidades, intereses, especulaciones y hasta posibles traiciones que puede derivar en consecuencias insospechadas hasta hace pocos días. En cualquiera de los casos, este tipo de asociaciones electorales resultan más un amontonamiento para juntar votos, que una estrategia poderosa para el bien de Boca.