Qué pasó. Estaba muerto River. Necesitaba dos goles y no podía ante un Gremio que no parecía sufrir. Pero este River de Gallardo tiene mística. Primero llegó el empate de Borré y luego un penal del Pity Martínez obró el milagro. El 2-1 clasificó a un equipo que parece que en las difíciles siempre puede. Una hazaña muy a lo River.
