Fue muy dura la preparación, de entrenamiento tras entrenamiento, dobles turnos con lluvia o calor, siempre seguimos haciendo malabares para poder seguir estudiando nuestras carreras, sin dejar nunca a nuestros clubes de lado y muchas veces perdiendo nuestra vida social para así al día siguiente estar impecable para seguir entrenando. Viendo el esfuerzo y talento de este equipo nos ilusionamos, por eso hoy el resultado duele más porque todos sentimos el crecimiento.
Hace poco alguien me dijo que por mucho amor que se le dé a un bebé este tarda en nacer 9 meses, por eso siento que hoy lo nuestro es sólo una cuestión de tiempo. Sumamos una gran experiencia, deberemos aprender de esta y no tengo dudas que EL momento ya va a llegar.
Estoy orgullosa de mis compañeras porque es fácil estar juntas cuando las cosas salen bien, el desafío es seguir haciéndolo cuando se ponen complicadas. Y así lo hicimos, capaz después de perder los cuartos de final fue con menos charla, menos risas, pero la tristeza y desazón la supimos llevar unidas, entre miradas, abrazos de chicas a grandes, de grandes a chicas, simplemente sentadas hombro a hombro, y eso me da paz y orgullo. Vamos por el buen camino, no vamos a dejar de soñar ahora. Mi fe en este equipo sigue intacta.
¡No quiero dejar de agradecer a los que dieron todo y más por estos colores, también a todos aquellos que estuvieron apoyándonos desde Argentina y los que hicieron esfuerzos y vinieron hasta Londres, Gracias! Y una mención especial a cada una de nuestras familias, siempre al pie del cañón con el solo fin de querer vernos sonreír.
¡Será cuestión de recargar pilas, seguir, seguir y seguir! ¡Sólo fracasa el que deja de intentarlo!”