Los otros dos imputados que reclamaron ser excarcelados fueron los abogados Miguel Angel Pló y su yerno Federico Zupicich, acusados de haberse quedado con dinero de la viuda de Muñóz, Carolina Pochetti, investigada por maniobras de lavado.
Quien se encuentra en la situación más parecida a la del liberado Thomas es el empresario Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería, quien se encuentra en prisión domiciliaria y ya llegó a la Cámara Federal porteña con su reclamo excarcelatorio.
El lunes último, en una audiencia ante el tribunal de apelaciones, Ferreyra solicitó recuperar su libertad y remarcó que la investigación de los cuadernos, en la que está acusado de participar de una asociación ilícita junto con ex funcionarios kirchneristas, se encuentra concluida y pronta a ser elevada a juicio oral, por lo que su excarcelación no podría ponerla en riesgo.
Por su parte, la defensa de Thomas apeló el monto de la fianza fijada por el juez Bonadio -60 millones de pesos- bajo el argumento de que el imputado tiene todos sus bienes embargados y le resultaría imposible conseguir esa suma de dinero.