Nuevos tiempos, nuevos fallos. Varios jueces intensifican la maniobra de viraje para acomodar sus barcos a los tiempos que corren. Otros se animan a poner las cosas en su lugar y aplicar la ley, más allá de las responsabilidades penales que le quepa a cada acusado.
El movimiento de siempre, pero quizá una nueva oportunidad de iniciar cambios desde el interior del sistema ¿Será el turno de la Corte Suprema?
En los alrededores del cuarto piso del Palacio de Justicia niegan que el tribunal se halle en modo espera. Dicen que se trabaja en un clima de respeto y pluralidad que, por ahora, no obtura la circulación de expedientes. Voceros calificados revelan que se están cocinando sentencias de alto impacto en materia económica, vinculados a la relación del Estado federal y las provincias. Se trata de la eterna cuestión nacional de marcar los límites del federalismo que, en las actuales condiciones políticas, adquiere una importancia mayor aún.
El alto tribunal, además, está debatiendo las cuestiones penales más calientes. Los planteos de los abogados defensores de la causa “Vialidad” están bajo la lupa de los supremos en estos días. También están a la espera de que lleguen los planteos por la denominada “Doctrina Irurzun” y cuestiones relacionadas con los "arrepentidos". Aunque nadie se anima a una fecha concreta de resolución, lo que es indiscutible es que la Corte federal se va a pronunciar y aparentemente va analizar los planteos en vez de rechazarlos formalmente.
Ese pronunciamiento tendrá como mínimo dos niveles de lectura. El primero relacionado con la suerte de las causas. El segundo ineludiblemente será la mirada de la Corte sobre el trabajo de muchos jueces de Comodoro Py los últimos años. Se descuenta que los fallos serán críticos.
Sin embargo, lo que esos expedientes suministran es una oportunidad muy importante para que el máximo tribunal, además de hablar en los casos concretos, desarrolle políticas judiciales concretas para mejorar el servicio de justicia.
Lo que esperan los ciudadanos es que la Corte deliberadamente juegue su rol institucional y que privilegie la República por sobre la corporación judicial.