Ese ejercicio, dicen las fuentes consultadas, ahora es imposible. Afirman que las causas se mueven al compás de diversos factores: encuestas de opinión, alineamientos de las élites políticas, intereses personales de los propios magistrados que, más de una vez, se revelan en la práctica de la “causa” y la “contra causa”.
Por ejemplo, debería ser materia de análisis de las autoridades correspondientes el contrapunto entre el avance del caso “D’Alessio” en Dolores y las respuestas en Comodoro Py.
Cada decisión del juez Alejo Ramos Padilla tiene una respuesta en el Consejo de la Magistratura o en la causa de la causa que lleva adelante su par Claudio Bonadio. Paradójicamente, Bonadio fue invitado por Ramos Padilla a dar una explicación sobre los hechos que se le imputan. Mientras esta dinámica se prolongue en el tiempo, va a ser difícil recuperar algo de credibilidad en una Justicia tan líquida.
Mientras, pasan cosas pero todo pasa...
- El juicio a José López y sus bolsos com dólares terminó sin pena ni gloria.
- Las audiencias de la “ruta del dinero K” se siguen públicamente poco y nada.
- El primer paso del primer juicio a Cristina Kirchner va a cumplir casi un mes porque no se termina de leer una extensa acusación.
- La justicia mantiene paralizadas las causas que afectan a Cambiemos debido al calendario electoral.
- No se sabe si el escándalo brasileño llamado el “Moro Gate” tendrá algún impacto local. Pero el fiscal argentino Franco Picardi recibió el aval judicial para conseguir pruebas que tendría la Justicia de Brasil, hechos que funcionarios de Odebrecht cometieron en nuestro país.
La enumeración podría seguir. Pero con estos ejemplos se puede ver cómo la liquidez afecta nuestra capacidad de percepción. Debido a escándalos sobre los que ya hablamos en este espacio, la sociedad se priva de conocer qué está pasando con las principales causas de corrupción.