Por toda defensa presentó un escrito de 15 páginas en el que sentenció:
“No logro comprender por qué motivo -jurídico- fui citada a prestar declaración indagatoria. El Ministerio Público Fiscal no ha formulado ninguna imputación concreta a mi respecto, pese a lo cual fui convocada a sentarme en el banquillo de los acusados, sin que existan razones válidas para ello”. “No logro comprender por qué motivo -jurídico- fui citada a prestar declaración indagatoria. El Ministerio Público Fiscal no ha formulado ninguna imputación concreta a mi respecto, pese a lo cual fui convocada a sentarme en el banquillo de los acusados, sin que existan razones válidas para ello”.
“Surge nítidamente que cumplí con absolutamente todos los deberes a mi cargo; que no omití ninguna actuación a la que estuviera legalmente obligada; y que desempeñé mi función pública con total integridad, probidad y buena fe”.
Alonso recordó que inició una investigación administrativa sobre Aranguren a poco de que éste asumiera como ministro, con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia.
Casi simultáneamente el diputado del Frente para la Victoria Martín Doñate presentó una denuncia ante la OA por el pasado del entonces ministro de Energía en Shell.
Alonso describió la investigación realizada y recordó que “a través de la resolución dictada con fecha 9 de septiembre de 2016 expresamente se estableció que en el caso bajo análisis no existió un conflicto de intereses, ni una incompatibilidad de Aranguren para ejercer el cargo, ni una violación del deber de abstención o excusación que recaía a su respecto”.
“Ante la primera noticia de que podía llegar a existir una posible incompatibilidad o conflicto de intereses en cabeza de Aranguren, la OA inmediatamente adoptó todas las medidas que normativamente correspondían, formando y sustanciando (en debido tiempo y forma) el expediente pertinente, tras lo cual concluyó que el nombrado no había incurrido en una infracción a la Ley de Ética en el ejercicio de la función pública”.
Alonso explicó que el trámite interno de la OA “es el que se hubiera seguido aunque no se hubiese recibido la denuncia del Diputado Doñate. (…) La falta de iniciación de oficio del expediente no se produjo como consecuencia de una omisión, sino simplemente porque la denuncia fue recibida en forma casi simultánea a que comenzaran a estudiarse las declaraciones juradas de los nuevos funcionarios”, abundó.
La suerte de Alonso está atada a la de Aranguren. Si el juez Rodríguez considerara que no cometió delito, entonces Alonso no pudo haber encubierto algo que no existió. En cambio si procesara a Aranguren, el destino judicial de la titular de la OA podría complicarse.
Aranguren está acusado por “negociaciones incompatibles con la función pública. Esa figura no necesita que haya un perjuicio concreto contra el Estado. Alcanza con la sola superposición dolosa entre el rol del imputado en tanto asume el rol de funcionario y al mismo tiempo está interesado en una cuestión que lo vincula.
La administración pública incluso puede resultar beneficiada desde el punto de vista económico y el delito puede haberse cometido igual.
El juez Rodríguez tiene diez días hábiles para resolver la situación procesal de ambos, lo que sitúa la cuenta entre el 10 y el 11 de diciembre próximos.