Es decir, la denuncia de Oyarbide pasó por tres jueces como una papa caliente que nadie quiso agarrar. Finalmente, la Cámara Federal determinó que es Bonadio quien debe investigarlo.
Más allá de lo que pase, el episodio muestra un fuerte contraste con el vertiginoso avance de la investigación de las coimas de los cuadernos de Centeno puesto que, a diferencia de todo lo relacionado con los imputados del gobierno kirchnerista, nadie ingresa al farragoso terreno que planteó Oyarbide sobre los “acogotamientos”.
El 8 de agosto, Oyarbide que está mencionado en los cuadernos, declaró como imputado ante el fiscal Carlos Stornelli y dijo que recibió presiones en la causa por enriquecimiento ilícito contra Néstor y Cristina Kirchner en la que los terminó sobreseyendo en tiempo exprés en 2009 a pesar de que estaban acusados de aumentar su patrimonio un 158% en solo un año.
Según reconstruye Infobae, el ex juez se reunió en un domicilio de la calle Córdoba con el operador judicial Javier Fernández y el ex espía Antonio “Jaime” Stiuso quienes le hablaron en nombre del entonces matrimonio presidencial y le dijeron que tenían “especial interés en que la causa se resolviera rápidamente”.
Ese día, a la salida de Comodoro Py, cuando la prensa le preguntó qué declaró, Oyarbide dijo su famosa frase: “expliqué quiénes me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner”.
El ex juez volvió al día siguiente a los tribunales y declaró nuevamente ante el fiscal Carlos Stornelli. De acuerdo con Infobae, Oyarbide agregó que en aquella reunión en la calle Córdoba le “solicitaron que resuelva la causa ese mismo fin de semana, ellos querían ese día...La orden partía directamente de Néstor Kirchner”.
Habría que preguntarse cuál es el problema real que subyace a las explosivas declaraciones de Oyarbide, quien puso en blanco sobre negro el modo en que se puede alterar la libertad de un magistrado. En ese sentido, que aún no se investigue ese modo de coartar la libertad de los jueces, constituye un poderoso indicador del margen que tienen los magistrados para aplicar la ley.
¿Alguien se animará a investigar? Aunque Bonadio es impredecible, el nombre de mi newsletter Dos Justicias de A24.com nos da algunos indicios.