Tras el secuestro de casi media tonelada de marihuana en abril de 2020, se inició una investigación en donde el Ministerio Público Fiscal (MPF) logró identificar una diversidad de bienes en el patrimonio de ambos, y que figuraban a nombre de familiares directos o allegados.
Poco más de un año después se determinó como la organización criminal consolidaba las ganancias provenientes del narcotráfico, a partir de tareas de campo realizadas por la Policía de Mendoza; copia de los legajos de los autos; matrículas y escrituras públicas de los inmuebles; y las comunicaciones entre los acusados.
A raíz de ello, en mayo de 2021 imputó a los seis sospechosos por la puesta en circulación de dinero proveniente de un delito para adquirir cinco inmuebles.
Luego de investigar también la compra de seis vehículos, algunos de ellos de alta gama, se solicitó la detención del principal acusado, a quien en octubre de ese año se le encontró un teléfono celular desde su lugar de detención, en el que posteriormente se hallaron conversaciones que daban cuenta de que seguía vinculado al comercio de cocaína.
Finalmente, según el MPF el dinero necesario para la compra de cada bien estuvo lejos de poder ser justificado por los acusados, ya que carecían de ingresos económicos registrados y no se les conoció el desarrollo de actividades lícitas informales.