Una sesión en el Parlamento de Kosovo, un pequeño país europeo, terminó en una pelea generalizada a las trompadas. Incluso el primer ministro, Albin Kurti, quien estaba en uso de la palabra, quedó envuelto en el ir y venir de puñetazos y empujones.

Una gresca generalizada y a las trompadas interrumpió una sesión del congreso de Kosovo. Todo comenzó con una botella de agua. (Foto: Gentileza Metro.co.uk)
Una sesión en el Parlamento de Kosovo, un pequeño país europeo, terminó en una pelea generalizada a las trompadas. Incluso el primer ministro, Albin Kurti, quien estaba en uso de la palabra, quedó envuelto en el ir y venir de puñetazos y empujones.
Todo comenzó cuando el primer ministro estaba hablando de medidas para llevar calma a la minoría serbia en ese país. Pero un diputado, representante de esa minoría opositora, se levantó y avanzó hacia el jefe del gobierno con una botella de agua en mano. Cuando estuvo cerca, le arrojó el agua de la botella al primer ministro y luego a otro diputado del gobierno.
Así comenzó la pelea en el centro del Parlamento que involucró hasta a una mujer quien, inicialmente, intentó separar al agresor.
Albin Kurti, es el primer ministro que gobierna con el apoyo de la mayoría albano-kosovar del país. Estaba anunciando una serie de medidas hacia la minoría serbia en el país. Uno de los diputados de ese sector se levantó de su banca, y le lanzó el agua de la botella que llevaba contra el primer ministro. Otro diputado oficialista salió en defensa del jefe de gobierno y comenzó una pelea a trompadas y empujones que se generalizo inmediatamente.
El diputado agresor demostró una interpretación equivocada de la "igualdad de género". Una mujer del oficialismo se acercó para calmar los ánimo pero fue inútil. El diputado pro serbio no tuvo miramientos y le aplicó un empujón que hizo aumentar la trifulca.
Un párrafo aparte merece el primer ministro Albin Kurti. O es miedoso, o muy civilizado o no le importa nada.
La pelea no fue muy extendida en el tiempo, pero sí generalizada. Sin embargo, sorprendió la actitud del jefe del gobierno. Cuando le lanzaron el agua encima, estoico, no reaccionó. Pero así se mantuvo después. A su lado agredieron a una mujer y solo giró la cabeza para mirar mientras se agarraba del atril en el que estaba hablando.
La gresca siguió y ahí se produjo la primera "reacción" del primer ministro: puso su codo para mantener alejado a uno de los que se peleaban. Enseguida, también hubo un castigo para él. Un opositor robusto estira su brazo para agarrarlo y sumarlo el entredicho.
Kurti logra zafar y se lo ve correrse hacia la derecha del recinto mientras en el centro, las trompadas y empujones arreciaban. En esa "huida" o "preservar a la institución del Primer Ministro" se lo ve desaliñado mientras intenta salir de la pelea.
Finalmente, mientras tiene el saco sostenido solo en un hombro, se ve como una mano salvadora llega hasta él para sacarlo del lugar. La figura del primer ministro quedó a salvo, pero los valores de Kurti...
Esta actitud "zen" del primer ministro parece ser nueva. Cuando era un simple diputado, atacó a su jefe político, el primer ministro de entonces, Hashim Thaci.
En 20215, opuesto a un acercamiento del gobierno a la minoría serbia, lanzó en el recinto del parlamento una granada con gas lacrimógeno como protesta. Fue arrestado y estuvo preso durante dos días.
O aprendió la lección o desde el atril de Primer Ministro, la realidad se ve de otra manera.