Viaje a la Luna

Luz roja en el Artemis II de la NASA: el error más inesperado que encendió las alarmas en la nave

Hubo que esperar 54 años para que el hombre comience el viaje de regreso a la Luna. Todo salió tal como se preparó, ensayó y planificó. Salvo un "pequeño" detalle que se encontró mientras se orbitaba a la Tierra. "Pequeño", pero un problema fundamental para los astronautas.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Un inconveniente inesperado en un nuevo recurso fundamental para la misión de regreso a la Luna. (foto: A24.com)

Un inconveniente inesperado en un nuevo recurso fundamental para la misión de regreso a la Luna. (foto: A24.com)

"Houston, tenemos un problema". La frase está en la historia de la conquista del espacio. Y de los amantes del cine. La dijo Jim Lovell, comandante de la Apollo XIII, que por una falla no pudo llegar a la Luna. Como si fuera una pesadilla que se repetía para el control de la misión espacial de la NASA, se volvió a escuchar poco después del histórico despegue de Artemis II, en el esperado regreso del hombre a la Luna.

Hace 56 años, la explosión de unos sistemas de oxígeno, combustible y las computadores, obligaron a abortar la misión y los astronautas, literalmente, se jugaron la vida para poder regresar sanos y salvos a la Tierra. Esta vez no fue tan traumático, pero para los 4 astronautas de la cápsula Orión, significó el descubrimiento de una problema importante para todos ellos: mientras realizaban las revisiones y controles orbitando la Tierra, antes de ir directamente a la Luna, comprobaron una falla en un elemento nuevo y sumamente útil en una cápsula espacial: el baño fallaba.

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Por primera vez, una cápsula lleva un baño, lo que alivia a los astronautas porque pueden usar un traje más cómodo y, sobre todo, no tener que emplear pañales en pleno vuelo. En un momento, la tripulación del Orión repitió la famosa frase de la Apollo XII. Pero, esta vez, porque notaron una luz de falla intermitente que el administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, describió en una conferencia de prensa como un “problema del controlador” del funcionamiento del baño, cuya resolución iba a requerir varias horas de diagnóstico.

La NASA invirtió 23 millones de dólares en el diseño y funcionamiento del primer baño para una nave espacial. La capacidad y preparación de los cosmonautas permitió solucionar el problema. Menos mal.

"Pequeño paso para la humanidad, pero un gran problema para los astronautas"

Ya que estamos con citas de astronautas, tomemos una licencia de la inmortal frase de Neil Armstrong, cuando se conviritó en el primer hombre que pisó la Luna. Dijo: "Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad". El tema es que si no tenían baño los astronautas, la misión iba a tener serios inconvenientes, sin exagerar. Por eso, tuvieron que trabajar en conjunto con los expertos de Houston que los guiaron para resolver ese problema de la luz intermitente. Afortunadamente, pudieron resolverlo mientras Artemis II orbitaba el planeta, antes de dirigirse al gran objetivo: la Luna.

Los astronautas definieron que el baño es el único lugar en donde cada uno podrá encontrar un poco de intimidad. Pero como ese gabinete es muy ruidoso, tiene un tratamiento aislante diferente al resto de la cápsula.

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No hay escotillas, solo una puerta de acceso y manijas para sujetarse. En el espacio no hay arriba ni abajo por la falta de gravedad. Tampoco se reciclan los deshechos. (Foto: A24.com)

No hay escotillas, solo una puerta de acceso y manijas para sujetarse. En el espacio no hay arriba ni abajo por la falta de gravedad. Tampoco se reciclan los deshechos. (Foto: A24.com)

Cómo funciona el baño espacial de Orión

Un baño parece algo simple de construir en la Tierra. Básico, solo hay que tener en cuenta la caída que debe tener para que los deshechos vayan correctamente a la cloaca o a un pozo ciego. Y asegurarlo bien al piso. Pero en el espacio, hay muchas cosas que pensar. Hasta las que nosotros damos "por sentado".

Es que en el espacio, no hay arriba ni abajo, adelante o atrás. Al no haber gravedad, los astronautas no sabe si, en relación con la Tierra, por ejemplo, están ubicados boca arriba o al revés. Para manejar las pantallas, joysticks y botoneras de la cápsula no hay problema. Pero para ir al baño sí. Todo debe estar en "orden". Lo primero, el cuerpo humano, de arriba para abajo. No por nada el diseño del baño espacial costó 23 millones de dólares.

Tiene como corresponde, una clara puerta identificatoria de color amarillo o anaranjado. Y al entrar - es un cuarto muy pequeño - el astronauta o la astronauta - porque está la primera mujer en viajar a la luna, Christina Koch - tienen que tomarse de unos pasamanos para sujetarse bien y luego, sentarse en el inodoro y no quedar en suspensión. Ni ellos ni lo que hagan.

Son varios lo elementos que tienen los astronautas para fijarse en la posición indicada. Luego, hay dos pasos diferentes. Según la necesidad.

La diferencia con la estación espacial es fundamental

En la estación espacial, los cosmonautas pasan meses o más de un año. Por lo tanto, la NASA diseñó un sistema en el que el pis se recolecta, como en una botella o frasco al momento de la micción. Ese elemento se cierra herméticamente y luego se procesa o "recicla".

Se pasa por el llamado Water Recovery System, una planta de reciclado a bordo de la estación.

Ese sistema hace varias cosas:

  • Separa el agua del resto de los desechos de la orina.
  • La destila y la purifica, incluso en condiciones de microgravedad.
  • La filtra químicamente y la desinfecta para eliminar bacterias, sales, compuestos orgánicos y cualquier contaminante.
  • Después, esa agua se mezcla con otras fuentes recuperadas, como la humedad del aire y el sudor que también se condensan dentro de la estación.

El resultado final es agua limpia y segura, que vuelve al circuito de uso humano. Se reutiliza para

  • beber
  • preparar alimentos
  • reconstituir comidas deshidratadas
  • higiene
  • y también para algunos sistemas técnicos de la estación

Y se hace porque cada litro cuenta. Llevar agua desde la Tierra es carísimo, pesado y poco práctico.

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El baño de la cápsula Orión tiene particularidades dignas de conocer. Desde cómo se hace para entrar en él hasta cual es el destino de los desechos liberados por los astronautas. (Foto: A24.com)

El baño de la cápsula Orión tiene particularidades dignas de conocer. Desde cómo se hace para entrar en él hasta cual es el destino de los desechos liberados por los astronautas. (Foto: A24.com)

En cambio, en la nave Orión, como será solo un viaje de 10 días, no habrá este proceso de reciclado. Solo el cuidado para que no se contamine el espacio ni el aire en el que deben moverse todo ese tiempo.

El "inodoro" tiene una forma especial. Parece un tanque sobre el que hay que sentarse. La orina va por un manguera que la succiona y la manda a un deposito inferior del inodoro. Antes, pasa por otro aparato, dentro del mismo sistema, que la filtra, para eliminar bacterias y olores. Con los sólidos el procedimiento tiene su variante.

Estos se aspiran (porque no hay fuerza de gravedad que los haga salir normalmente), se embolsan, se compactan y se guardan hasta el regreso a la Tierra.

Como en el espacio no hay gravedad, los desechos no “caen” como en un inodoro normal. Por eso, el sistema de la cápsula Orion usa flujo de aire para “tirar” los desechos hacia abajo y alejarlos del cuerpo. Ese aire cumple el papel que en la Tierra hace el agua. La Universal Waste Management System (UWMS) separa la orina de la materia fecal y dirige cada una a un circuito distinto.

Así, la materia fecal entra en una bolsa especial dentro del sistema. Después, esa bolsa se cierra y se empuja hacia un contenedor rígido o canister ubicado en la parte inferior del inodoro. Durante la misión, la tripulación debe cambiar esos contenedores cada pocos días. NASA explica que esos recipientes tienen tapas con filtros para controlar el olor y también la acumulación de gases.

Para qué sirven los filtros

Los filtros cumplen una función clave: evitan que el ambiente dentro de la cápsula se vuelva irrespirable. En un espacio tan chico como Orion, contener el olor y los gases no es un detalle de comodidad, sino también de habitabilidad y seguridad. Ya dijimos que el pis no se recicla. Entonces, se expulsa al espacio directamente. Este inodoro le permite a la NASA almacenar residuos sólidos durante hasta 21 días dentro de la nave. Por lo tanto, como la misión durará 10 días, al regresar a la tierra, seguirán el mismo proceso de descarte o reciclado como con cualquier residuo.

Es increíble, pero una pequeña falla, una luz intermitente, nos hizo conocer en profundidad como funcional el primer baño instalado en una cápsula en la historia de la conquista del espacio.

FUENTE: artemis
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