En un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, agradeció al presidente Javier Milei por la expulsión del país del máximo representante diplomático de Irán, Mohsen Soltani Tehrani.
Peter Lamelas celebró en redes sociales la decisión del Gobierno de echar del país a Mohsen Soltani Tehrani y expresó su respaldo.


En un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, agradeció al presidente Javier Milei por la expulsión del país del máximo representante diplomático de Irán, Mohsen Soltani Tehrani.
“Gracias, Presidente Milei, por su apoyo. ¡El presidente Donald Trump va a hacer que el pueblo iraní sea libre y grande de nuevo!”, expresó.
El mensaje de Peter Lamelas fue una respuesta a una publicación de la Oficina de Contraterrorismo de Estados Unidos, que había destacado: “Estados Unidos celebra el anuncio de Argentina de designar a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista. Aplaudimos las medidas adoptadas por la Administración Milei para contrarrestar el terrorismo global”.
El canciller israelí Gideon Sa’ar respaldó públicamente la decisión del gobierno argentino de declarar persona no grata a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la embajada de Irán en Buenos Aires, y exigir su salida del país en un plazo de 48 horas. El gesto fue interpretado como un alineamiento político y diplomático que profundiza la tensión con Teherán.
La medida fue comunicada por la Cancillería argentina a través del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y replicada por el presidente Javier Milei. Según se indicó, la resolución se adoptó en base al artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que permite a un Estado expulsar a un representante extranjero sin necesidad de fundamentación adicional.
El trasfondo inmediato fue la reacción de Irán luego de que Argentina declarara organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica. En ese contexto, el gobierno iraní advirtió sobre una supuesta “responsabilidad internacional” del país y formuló cuestionamientos a las autoridades argentinas.
Ante esa situación, Sa’ar expresó en redes sociales que celebraba la decisión de expulsar a Soltani Tehrani y agradeció a Quirno. También elogió la postura del gobierno argentino y destacó el posicionamiento de Milei en la lucha contra el terrorismo.
Desde la Cancillería argentina señalaron que la medida responde a la “persistente negativa del régimen iraní a cooperar con la Justicia argentina en la investigación del atentado contra la AMIA”, así como al nombramiento en cargos de la Guardia Revolucionaria de personas con pedidos de captura vinculados al caso.
La decisión se produce tras la inclusión de ese cuerpo iraní en el registro argentino de organizaciones terroristas, una determinación que habilita sanciones y restricciones. El gobierno sostuvo que existen antecedentes judiciales que vinculan a funcionarios iraníes con los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, que dejaron más de 100 muertos.
Irán respondió a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores con un comunicado en el que condenó la decisión argentina y la calificó como “ilegal e injustificada”. Además, advirtió que la medida “genera responsabilidad internacional” y atribuyó la iniciativa a la influencia de Estados Unidos y de Israel. También dijo se trata de "una ofensa imperdonable al pueblo iraní".
Argentina, en tanto, argumentó que la expulsión del diplomático fue una respuesta a lo que consideró acusaciones falsas e "injerencia en asuntos internos", y reiteró que la falta de cooperación iraní en la causa AMIA fue determinante para adoptar la medida.
En sus declaraciones, el canciller israelí afirmó que Irán representa “la principal amenaza para el orden y la seguridad mundiales”, agradeció a Milei y a Quirno por la decisión y destacó el rol de Argentina en la lucha contra el terrorismo. Sa’ar manifestó que “el régimen iraní es asesino de sus propios ciudadanos y de sus vecinos; no es legítimo”.
La escalada diplomática se desarrolló en pocas horas: primero la declaración argentina sobre la Guardia Revolucionaria, luego la reacción iraní y finalmente la expulsión del principal representante diplomático iraní en Buenos Aires. El episodio ocurre además en un contexto internacional marcado por tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán.