"¡Ganamos y tenemos derecho a gobernar!", dijo Alberto Nuñez Feijoo del Partido Popular. "Encontraremos la fórmula de la gobernabilidad", prometió el presidente del Gobierno, el Socialista Pedro Sánchez.

EL PP ganó las elecciones, pero no puede formar gobierno en España. (Foto: Congreso de los Diputados de España)
"¡Ganamos y tenemos derecho a gobernar!", dijo Alberto Nuñez Feijoo del Partido Popular. "Encontraremos la fórmula de la gobernabilidad", prometió el presidente del Gobierno, el Socialista Pedro Sánchez.
España fue a las elecciones generales del domingo con un dato de las encuestas y con una esperanza.
El dato: el posible cambio de timón en España, de la izquierda haca la derecha. La esperanza: que surgiera una clara mayoría para el ganador de las elecciones.
Sin embargo, nada de eso ocurrió y se debe , principalmente al sistema de gobierno adoptado tras la muerte de Francisco Franco. El parlamentarismo, que rige en Europa, en contraposición al presidencialismo en el continente americano.
El partido Popular fue el más votado este domingo. Incluso aumentó más que ninguna otra fuerza su representación parlamentaria. Sin embargo, por sí solos no llegaron a la mayoría absoluta y sus socios del momento, fueron los grandes derrotados: la ultraderecha de Vox.
En el gobierno, el resultado sirvió para "maquillar" lo que fue una derrota. El partido Socialista de Pedro Sánchez logró 2 escaños más que en las últimas elecciones (en 2017), nada para pretender mantener el liderazgo ( el PP logró 47 bancas más que hace 4 años).
Pero como se esperaba una caída estrepitosa, salvó la ropa.
Lo complejo para España es cómo puede darse un sistema de alianzas que permita formar gobierno y más importante todavía, durar 4 años en el poder.
En el parlamentarismo cada partido presenta sus candidatos y uno de ellos, es la cabeza pretendida para encabezar un gobierno en caso de triunfar. El gran objetivo es hacerlo por sí mismos y alcanzar la mayoría propia.
En España esto se ha dado en la gran mayoría de las elecciones desde la recuperación democrática en la segunda mitad de la década del 70. Pese a tener un amplio arco político e ideológico, los gobiernos surgieron con claros márgenes para gobernar casi siempre.
Italia, tal vez sea el caso contrario. Tiene muchos partidos como España, pero el electorado está más disperso todavía y eso hace que de antemano se hable de alianzas antes de ir a las elecciones.
España tuvo con Adolfo Suárez, Felipe González, Javier Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Emilio Rajoy mayorías claras para centroderecha o centroIzquierda. Pero la salida de Rajoy (PP) , por una moción de censura cambió esa situación. Lo sucedió el socialista Pedro Sánchez, pero con él, la ecuación varió para España.
En 2018, Rajoy fue echado del gobierno por una moción de censura. La oposición socialista tomó la posta y Sánchez fue ratificado como presidente del Gobierno español en 2019. Pero logró solo 150 bancas sobre 350 del Congreso de los diputados (26 menos que la mayoría absoluta).
Gobernó en minoría , hasta que el rechazo al presupuesto lo hizo llamar a nuevas elecciones. España vivió un camino desconocido desde el retorno a la democracia. La imposibilidad de formar gobierno obligó a llamar a elecciones generales. Y luego a otra más. En total fueron tres en tres años ( dos en el mismo año de 2019).
Cuando un gobierno cae, sigue gobernando hasta que se elija uno nuevo. Por eso, Pedro Sánchez se mantuvo en el poder desde la moción de censura a Rajoy, en 2018 pese a las elecciones generales que no lograban mayorías claras para gobernar.
Hasta que a fines de 2019, Pedro Sánchez aceptó una alianza con Unidas Podemos, una agrupación izquierdista con fuertes vínculos con el chavismo. Su líder de entonces, Pablo Iglesias siempre fue detestable para Sánchez, pero no tuvo más remedio que pactar con él. Evitó nuevas elecciones y el fantasma del regreso del PP.
Pero ese acuerdo duró poco, Iglesias renunció a la vicepresidencia del gobierno. Intentó ser el jefe de la comunidad de Madrid, pero Díaz Ayuso (PP) le dio una paliza que lo corrió de la lucha política. Sánchez aliviado lo reemplazó con Yolanda Díaz, comunista de Sumar, emergente de un conglomerado que se fagocitó a Unidas Podemos.
Es por eso que estas elecciones parecen volver atrás en el tiempo, a 2018-2019. El partido Popular, la centroderecha española, creía que vencería claramente en las elecciones y sacaría del poder a Pedro Sánchez. Por si hacía falta, tenía preparada una alianza con la extrema derecha, muy extrema, de VOX, un partido que puede estar incluso a la derecha de la premier Italiana Georgia Meloni.
Con Alberto Núñez Feijóo, el PP llegó primero y se aseguró 136 bancas. Quedó a 40 de la mayoría. Cuando miraron a su "aliado en camino" VOX, la desazón fue mayúscula. Los extremistas de derecha fueron el gran fracaso de la elección. Sumaron 33 bancas, pero en realidad cosecharon 20 menos que hace 4 años. Una bofetada del electorado español.
El partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Sánchez ganó 2 bancas sobre 2019 y llegó a 122. Quedó a 54 bancas para ser mayoría. SUMAR, la coalición de Izquierda con Yolanda Díaz, tuvo un éxito notable y se anotó 31 bancas ( se quedó con todo lo que fue Unidas Podemos)
Pero el tándem del gobierno, Sánchez-Díaz, solo reúnen 153 bancas, no llegan a la mayoría, por lo que el rey Felipe VI debe darle la oportunidad al más votado, el PP, de intentar formar gobierno, pero parece un imposible.
Así quedo España tras el voto del domingo. Las opciones son
1. Gobierno del PP y Vox. No tienen mayoría ni sumando a los nacionalistas vascos moderados, el PNV, la Union del Pueblo Navarro u otros partidos menores.
Jamás la izquierda radicalizada o los separatistas vascos como Bildú (la evolución política de ETA) o los catalanes de JUNTS (del independentista Puigdemont) los votarían o se abstendrían para que formaran gobierno.
2. La Sociedad PSOE/SUMAR, queda muy lejos. Podría formar gobierno con los separatistas, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) , Bildú y JUNTS.
Pero la sociedad aún en sus comunidades les ha quitado votos y retrocedieron en número de bancas. Sánchez no podría pactar con ellos, como ya han anticipado que le pedirán los "separatistas" a cambio de su voto.
Es por eso que el sistema electoral ha puesto de nuevo a España en una encrucijada. El ganador de las elecciones si no hay un milagro, no podrá formar gobierno.
El parlamentarismo exige diálogo y acuerdo cuando no hay mayorías claras. Así está España, de regreso a 2019.