León XIV y un llamado incómodo para Vladimir Putin
Vladimir Putin se puso una vez más como víctima por los nuevos ataques a centrales energéticas desde Ucrania. Y además, fortalecido por las críticas de Trump a Zelenski. Cuando el mundo sabe que el líder ruso decidió invadir el territorio ucraniano el 24 de febrero de 2022. Pero no es la primera vez que el Papa lo llama a Putin. La primera comunicación se dio el 4 de junio de 2025. Ya en esa oportunidad, le pidió por Oleshky, la ciudad que queda dentro de la superficie ocupada por los rusos y que tiene problemas para recibir ayuda humanitaria.
Oleshky, la ciudad por la que el Papa le pide a Putin, de manera personal y por teléfono, que acepte una tregua para la ayuda humanitaria en Ucrania. (Foto: A24.com)
La ciudad de Oleshky, ubicada en la región ucraniana de Jersón, se convirtió en uno de los puntos más críticos de la crisis humanitaria provocada por la guerra con Rusia. Situada a orillas del río Dniéper, frente a la ciudad de Jersón y en una zona próxima a la línea de combate, permanece bajo ocupación rusa desde febrero de 2022. De los aproximadamente 24.000 habitantes que tenía antes de la invasión, hoy quedarían apenas entre 1.700 y 2.000 personas, entre ellas decenas de niños.
La gravedad de la situación llevó al papa León XIV a comunicarse telefónicamente con el presidente ruso, Vladimir Putin, este viernes 16 de octubre de 2026. El pontífice le pidió una tregua que permitiera el ingreso de alimentos y asistencia médica, además de una evacuación voluntaria de los civiles que permanecen atrapados. En medio de su convalecencia por la dura operación que debió soportar el pasado martes, León XIV puso esta prioridad por delante de su propia salud.
Una ciudad de dunas, bosques y ríos convertida en territorio de guerra
Antes de la invasión rusa, Oleshky era una localidad de unos 24.000 habitantes, conocida por su entorno natural, sus bosques de pinos, los humedales y su cercanía a las famosas arenas del lugar, una extensa región de dunas en el sur de Ucrania. También tenía actividad comercial e industrial y funcionaba como una ciudad satélite de Jersón, conectada con ella mediante puentes sobre el Dniéper y sus brazos.
La geografía, sin embargo, convirtió a Oleshky en un enclave estratégico. La ciudad se encuentra en la margen izquierda del Dniéper, mientras que Jersón está en la orilla opuesta. Después de que las fuerzas ucranianas recuperaran Jersón en noviembre de 2022, Oleshky quedó del lado controlado por Rusia y muy cerca de la línea del frente. Desde entonces, la zona quedó expuesta a bombardeos, ataques con drones y minas terrestres.
La destrucción de la represa de Kajovka, en junio de 2023, agravó todavía más las condiciones de vida. Las inundaciones dañaron viviendas y terrenos cultivables, mientras que los servicios esenciales quedaron interrumpidos. Con el paso del tiempo, la población disminuyó de manera drástica y el acceso a alimentos, agua potable y medicamentos se volvió cada vez más difícil.
Sin alimentos y con una ruta de escape mortal
La situación llegó a un punto crítico en 2026. Según testimonios recogidos por The Washington Post, las últimas entregas regulares de alimentos se realizaron el 26 de mayo. Desde entonces, quienes permanecen en la ciudad debieron sobrevivir con reservas domésticas, verduras de sus huertas y raciones mínimas. Algunos habitantes que consiguieron escapar describieron un escenario de hambre extrema y hospitales sin medicamentos.
La salida también implica un riesgo mortal: los caminos están minados y son vigilados por drones. Por eso, el pedido de León XIV a Putin apunta a abrir una vía humanitaria para hacer llegar suministros y permitir que los civiles puedan abandonar voluntariamente la localidad.
El Kremlin afirmó que Putin respaldó la iniciativa del Vaticano y manifestó su disposición a cooperar. Sin embargo, la situación continúa siendo crítica y la asistencia resulta insuficiente para las necesidades de la población.