El estudio aparecido en MedRxiv sostiene que la vacuna de la gripe refuerza la primera línea de defensa del sistema inmune. La respuesta que el organismo produce ante cualquier ataque de bacterias o virus.
También da la explicación del proceso: el organismo puede identificar la amenaza, lanzar una señal de alarma generalizada para que otros efectivos acudan al lugar de la infección y también células de defensa que pueden eliminar a las que ya hayan sido infectadas.
Lo más impactante del estudio es esta conclusión: el riesgo de contraer COVID-19 es aproximadamente un 39% menor en los que se habían vacunado previamente de la gripe.
Además, los científicos dicen que esa primera línea de inmunidad produce un mejor enlace con la segunda línea de defensa. Es la que se ocupa de la producción de anticuerpos, proteínas capaces de bloquear al virus para que no infecte más.
También formar la "memoria" de las células para recordar al virus durante meses o años para destruirlo si vuelve a aparecer.
“Con estos datos y teniendo en cuenta que aún quedan meses hasta que haya una vacuna eficaz , la de la gripe puede no solo ayudar a contener ese virus, sino también la carga de infecciones por COVID, especialmente en hospitales”, concluye el estudio.