Los dos sextos años del colegio secundario Fasta Inmaculada Concepción, ubicado en la ciudad cordobesa de San Francisco, tuvieron que suspender su fiesta de egresados debido a las restricciones por el COVID-19. Los alumnos habían alquilado un salón que le pertenece a los Bomberos de la ciudad y, en vez de pedir el reembolso del dinero, decidieron donarles el valor que habían abonado al cuerpo de bomberos.
