Sandford ahora vive en una casa que fue abandonada hace 160 años, sin agua ni luz, sin calefacción ni electrodomésticos, y sin vecinos con quien hablar o mantener una vida social. Tal es el aislamiento, que el hombre le revelo a The Sun que puede pasar semanas sin cruzarse a nadie.
Además, Sandford reveló que cultiva la mayor parte de su comida y que, debido a eso, su dieta es vegana. “En Geometra tenemos que hacerlo todo nosotros mismos, pero es bastante divertido y estimulante. Proporciona mucha satisfacción”, reveló el hombre que, además, lucha contra el frío del Atlántico usando múltiples capas de ropa porque ni siquiera tiene calefacción.
Otro de los curiosos datos en relación a la forma de vivir de este activista climático es que decidió no utilizar ningún tipo de combustible. “Estoy afectado por el inmenso sufrimiento y los desastres inimaginables que nos están cocinando estas emergencias, que la rebelión de extinción y la rebelión oceánica se esfuerzan por evitar”, contó Sandford que, además, tiene como objetivo que la isla de Geometra se vuelva un destino de carbono neutral.
Dos de los cuatro hijos de Sandford, Blue y Lazer, siguieron los pasos de su padre y se han convertido en reconocidos activistas climáticos que protagonizaron varias protestas en Londres.