Los reflejos de un entrenador que derriba todos los prejuicios de cómo se debe jugar en inferioridad numérica. El contraste todavía muy fresco a la postura de Boca en el reciente Superclásico. Y en estos pequeños detalles, se descubre la personalidad de un equipo que este año supo reinventarse luego del duro golpe por la copa Libertadores con el Mineiro para ir por el torneo argentino.
Este envión del equipo para saldar el último pagaré de esta era inolvidable era se caracteriza por la irrupción de algunos jóvenes que dan la talla como Peña, Simón, Rolheiser y la explosión definitiva del jugador del momento en la Argentina: Julián Alvarez.
Fin de año marcará seguramente un nuevo título de River, y tiempo de decisiones para Gallardo. Solamente alguna oferta que lo inquiete fuertemente podrá cerrar esta etapa. Si esto ocurre, podrá marcharse con todos sus sueños realizados. Y si algún agorero podría reprocharle no consagrarse en el medio local, rubricará un nuevo éxito con sus reconocibles huellas.