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A días del Superclásico

Historias superclásicas, episodio I: el día que se retiró Maradona y lanzó su frase más misógina

Un 25 de octubre de 1997, Diego Maradona jugó su último River-Boca y en el vestuario, sorprendió con una frase fiel a su estilo.
por Guido Albamonte | 15 de marzo de 2022 - 15:17
Historias superclásicas, episodio I: el día que se retiró Maradona y lanzó su frase más misógina

Maradona salió en el entretiempo en su último clásico.

Existen un sinnúmero de historias relacionadas con el Superclásico, el partido más importante a nivel clubes del fútbol continental. El domingo, se llevará a cabo un nuevo River-Boca y hace 25 años, Diego Armando Maradona era el gran protagonista (una vez más) de una tarde histórica, por lo que pasó dentro y fuera de la cancha.

Historias superclásicas: Maradona, siempre Maradona

El River de Ramón Díaz venía de ser campeón de América el año anterior y recibió a su eterno rival en un Monumental repleto de serpentinas, bengalas y humo rojo. En el primer tiempo, bailó al equipo del Bambino Veira y se fue al entretiempo 1-0 por el gol de Sergio "la Bruja" Berti.

Pero en el segundo tiempo todo cambió. La historia del fútbol se quebró en el vestuario riverplatense: Diego Armando Maradona pediría el cambio por problemas físicos (evidentes) y en su lugar ingresaría un tal Juan Román Riquelme.

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Boca lo pasó por arriba a River en el complemento y se lo dio vuelta con goles de Toresani, que en ese entonces seguía sin ir a la esquina de Segurola y La Habana a encontrarse con Maradona. El segundo fue obra de Martín Palermo, que empezaba a construir su estatua en Boca.

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Boca lo pasó por arriba a River en el complemento y se lo dio vuelta con goles de Toresani, que en ese entonces seguía sin ir a la esquina de Segurola y La Habana a encontrarse con Maradona. El segundo fue obra de Martín Palermo, que empezaba a construir su estatua en Boca.

Diego festejó con sus hinchas (sí, había hinchas visitantes) haciendo gestos obscenos: un dedo índice pasaba por dentro de un redondel formado con el dedo índice y gordo de la otra mano, en clara alusión sexual. Además, aseguró: "Nos iban a hacer cuatro... Cuatro mamadas".

No conforme con esa maradonización del festejo, el Diez en el vestuario lanzó una de sus frases más machistas, que hoy en día retumbarían con fuerza y en ese entonces, fue una simpatía: "Boca jugó a lo Boca y River fue River: jugó un gran primer tiempo y en el segundo tiempo, se le cayó la bombacha".

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