Boca lo pasó por arriba a River en el complemento y se lo dio vuelta con goles de Toresani, que en ese entonces seguía sin ir a la esquina de Segurola y La Habana a encontrarse con Maradona. El segundo fue obra de Martín Palermo, que empezaba a construir su estatua en Boca.
Diego festejó con sus hinchas (sí, había hinchas visitantes) haciendo gestos obscenos: un dedo índice pasaba por dentro de un redondel formado con el dedo índice y gordo de la otra mano, en clara alusión sexual. Además, aseguró: "Nos iban a hacer cuatro... Cuatro mamadas".
No conforme con esa maradonización del festejo, el Diez en el vestuario lanzó una de sus frases más machistas, que hoy en día retumbarían con fuerza y en ese entonces, fue una simpatía: "Boca jugó a lo Boca y River fue River: jugó un gran primer tiempo y en el segundo tiempo, se le cayó la bombacha".