Manchester City demostró su dominio frente al reciente campeón de América, Fluminense, al vencerlo de manera contundente por 4-0 en la final del Mundial de Clubes. Julián Álvarez brilló en el campo al anotar dos goles y proporcionar una asistencia clave. Sin embargo, la verdadera carta de triunfo se encontraba en el banco, donde Pep Guardiola, el estratega del equipo inglés, supervisó la victoria.
