La peatonal interna más importante del zoco qatarí presentaba una intensa circulación de méxicanos con sombreros y música de mariachi y de argentinos eufóricos, uniformados con la remera celeste y blanca.
A la espera por el juego, en el cálido mediodía de Doha, se sumaron daneses, brasileños, franceses, ingleses, alemanes, japoneses, iraníes -con sus ensordecedoras trompetas- y saudíes, todavía burlones con los argentinos por el resultado histórico del martes (¿Y Messi?, preguntan...). Una pareja de mexicanos, oriundos de Guadalajara, se paseó con una camiseta mitad verde, mitad "albiceleste", con el dorsal: "Messico".
Los fanáticos del seleccionado "albiceleste" se concentrarán por la tarde en la escultura del Dedo Dorado del Souq Waqif para realizar un nuevo banderazo y viajar luego en el metro, en caravana, rumbo al estadio ubicado unos 20 kilómetros al norte.
Días atrás, mexicanos y argentinos se enfrentaron en las calles de Doha, la capital qatarí. Hubo corridas, trompadas y patadas voladoras. "Messi pecho frío", fue una de las provocaciones más repetidas por los hinchas mexicanos que desafiaban a los argentinos.