Una desaparición que no encendió alarmas
La rutina de ausencias había naturalizado su falta. “Pensábamos que estaba en Capital, como otras veces. Se iba 15 días o un mes y después volvía”, explicó la tía.
Esa dinámica hizo que no se radicara una denuncia inmediata, lo que demoró el inicio de la búsqueda formal. Sin embargo, el comportamiento del hijo fue clave. Su insistencia y sus dudas llevaron al descubrimiento que hoy investiga la Justicia.
Sospechas sobre la pareja y un dato clave
Para la familia, hay un elemento que descarta una muerte natural: “Si hubiera sido algo natural, nadie la entierra. Llamás a la ambulancia o a la Policía”, afirmó la mujer.
En ese contexto, todas las miradas apuntan a la última pareja de la víctima, con quien convivía y que actualmente se encuentra desaparecido.
Según indicaron, la relación estaba atravesada por conflictos, aunque no tenían certeza de episodios de violencia física. “Sabíamos que discutían, pero no imaginábamos este final”, señalaron.
La escena y las dudas de la investigación
El cuerpo fue hallado en avanzado estado de descomposición, lo que por ahora impide determinar con precisión la causa de muerte.
Los investigadores trabajan para establecer cuándo ocurrió el fallecimiento; si hubo intervención de terceros; y qué rol tuvo la pareja de la víctima. La autopsia será clave para definir la carátula del caso.
Seis chicos, una abuela y una familia devastada
La mujer tenía seis hijos, de entre 9 y 17 años, que ahora quedaron al cuidado de su abuela, una mujer de 72 años. “Es el pilar de la familia. Estamos fuertes por ella y por los chicos”, expresó la tía.
El menor que encontró el cuerpo ya recibió asistencia psicológica, al igual que sus hermanos, en un intento por contener el impacto emocional.
“Lo único que queremos es que lo encuentren y que pague, para que ella pueda descansar en paz”, dijeron en referencia al principal sospechoso.
“Siempre tratamos de ayudarla, pero no pudimos sacarla de eso”, lamentaron.