Las voces desesperadas de los protagonistas retratan el momento
Después de escucharse gritos desesperados se pudo oír a Sáenz Valiente decir: “Juli, la puta madre, no lo puedo creer”, se escuchó una voz quebrada. “Hola, hola”, replica la operadora, tras varios segundos de silencio.
“La concha de la lora, no la pude agarrar”, exclama luego. El resto del audio es confuso. “Hola, me estás escuchando”, insiste la operadora. Sáenz Valiente jadea, respira fuerte.
Luego, un policía entra en la escena. “¿Qué tal, oficial? Se cayó, la puta que me parió”, sigue el empresario. “Llamen una ambulancia, por favor”, continúa. El teléfono sigue encendido; la comunicación continúa. Sáenz Valiente pide una y otra vez por Magalhaes Morao. “Respira”, se escucha la voz de otro hombre.
El audio se vuelve en una nueva parte central del planteo de la defensa de Sáenz Valiente, a cargo de los abogados Facundo Orazi y Rafael Cúneo Libarona, que aseguran que Emmily asistió a la fiesta del 30 de marzo, consumió estupefacientes por propia voluntad y se arrojó de la ventana del sexto piso.
El forense Héctor di Salvo, autor de la autopsia, aseguró que su muerte fue provocada por las heridas causadas por la caída.