Antes de su incursión a los clavados, el actor que hoy tiene 52 años fue durante una década integrante del equipo británico de buceo. De la inmensidad de los mares pasó a saltar desde el trampolín de 3 metros y la plataforma de 10 dentro de un gimnasio. Y allí, en la pileta del Centro Nacional de Deportes Crystal Palace, en Londres, fue descubierto por agentes cinematográficos que le ofrecieron sus primeros papeles.
¿Hasta dónde llegó el bueno de Jason? Hasta los Commonwealth Games, competencia multideporte para los países de la Mancomunidad de Naciones, organización que reúne a países soberanos independientes y semi independientes con lazos históricos con el Reino Unido. Un paso previo a los Juegos Olímpicos y una especie de Juegos Panamericanos. En la edición de 1990, Statham compitió en trampolín 1 y 3 metros y en plataforma 10 metros, aunque quedó afuera del podio.
“Es doloroso un algún punto pensar que nunca llegué a los Juegos Olímpicos”, llegó a declarar quien luego se mantuvo en forma con la práctica de artes marciales como el karate, kung fu o kickboxing. De todas maneras, su etapa como atleta casi olímpico la recuerda de la mejor manera: “Fue una gran experiencia. Te enseña disciplina, concentración y ciertamente te mantiene alejado de los problemas.