Además, agregaron que "Jesús dice claramente en el evangelio que no quedará sin recompensa el que atienda a alguno de los pequeños (Mt 10,42). Para nosotros los cristianos, la prioridad de los niños y de los que sufren, junto a los pobres, es un mandato sagrado".
En un mensaje para los médicos del nosocomio, reivindicaron: "Ustedes atienden cotidianamente la dolorosa combinación de estas realidades y eso los hace particularmente valiosos para quienes nos llamamos cristianos. Estamos seguros de que Dios, que es fiel a su palabra, los ha recompensado innumerables veces por el servicio que prestan en situaciones límites".
Frente al reclamo de los trabajadores del centro hospitalario, la Iglesia expresó su "perplejidad" y reflexionó: "¿Qué nos ha pasado como sociedad que nos hemos vuelto insensibles al dolor de los más vulnerables: los niños y las personas con discapacidad? ¿Cómo podemos decir que valoramos toda vida y queremos defenderla cuando está amenazada si no priorizamos a quienes cuidan de la vida en todas sus formas? ¿Qué tipo de sociedad y de gobierno son capaces de no valorar adecuadamente la misión de los médicos?"
"Les aseguramos nuestra cercanía fraterna y nos ponemos a disposición para extender a través de nuestra voz, un pedido tan justo como impostergable", se solidarizó la CEA.