Así se vivió en el recinto el discurso de Cristina: defensa política y la reconstrucción de la idea de la “proscripción” en clima de tensión
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Así se vivió en el recinto el discurso de Cristina: defensa política y la reconstrucción de la idea de la “proscripción” en clima de tensión

Cristina Kirchner, fiel a su estilo, se pasó del tiempo reglamentario. Eran 20 minutos cada jefe de bloque y habló 45. Nadie se animó a interrumpirla, apenas un gestito de “redondee” que le hizo la vicepresidenta, Gabriela Michetti.

Su discurso giró en torno a 4 ejes. Los antecedentes sobre la ley de fueros y la obra pública en la Argentina; las críticas a la Justicia (“persecución judicial”); las críticas al modelo económico de Macri y la presunta persecución política en su contra; y las críticas al resto del peronismo.

¿En serio creen que la cartelización y sobre precio de la obra pública empezó el 25 de mayo de 2003? Está de Presidente Mauricio Macri, el hijo de Franco, el hermano del alma de Nicky Caputo, el primo de Angelo Calcaterra… ”, se defendió.

Todos escuchaban en un Senado que nunca escucha a nadie. Por primera vez en un discurso político se la escuchó nerviosa y dubitativa. La voz le temblaba, pero no de emoción. El senador Fuentes, al lado, le pasaba papeles para mostrar.

Mientras se defendía (y atacaba) algunas senadoras de Cambiemos (Laura Rodríguez Machado y Silvia Elías de Pérez) la refutaban en voz baja pero suficientemente alta para que el resto escuche. El jefe de bloque del PRO, Humberto Schiavoni tuvo que callarlas

Cristina denunciaba “la utilización del Poder Judicial como elemento de persecución y proscripción de líderes populares”. “Bonadio es un títere en definitiva”, dijo.

El momento más tenso se dio cuando Cristina lo cruzó directamente a Pichetto que en la sesión del aborto había dicho que los riesgos de los procesos de transparencia es (como en Brasil) que encabece las encuestas un candidato de ultra derecha. “El que puede ser presidente y ganar en primera vuelta es Lula da Silva”, criticó Cristina. Que le hable a la Cámara (de Senadores)”, gritó Pichetto exaltado.

No fue la única muestra de tensión entre ellos. “Estas cosas (la persecución política) no le pasan a cualquiera. Si los cualquiera o cualquieros que levantan la mano para la reforma previsional o lo que necesita el poder de turno, no tienen estas persecuciones”, denunció Cristina

Si mañana me partiera un rayo y no quedara de mí más que cenizas, igual muchos no llegarían a presidente, siguió disparando. Telefono para Pichetto, Urtubey y el Peronismo "racional".

Por último se encargó de fustigar las políticas de Mauricio Macri: “La historia argentina demuestra que pueden encarcelar gente pero la Argentina no va a ser más gobernable. Deberían rever políticas en lugar de insistir”.

Su discurso se refirió poco a las acusaciones de corrupción en sí. Planteó un discurso político que sirviera como virtual lanzamiento de la fase de “proscripción” de su proyecto político… Como pasó con Lula.

Proscripción que vendría a cuenta porque el kirchnerismo se opone a las políticas económicas del macrismo.

Habló para su gente y convenció a los suyos. La historia dirá si tuvo razón (o no).