En referencia a su cercanía con el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja dijo: "Me extraña porque no era agresivo en la época en la que conoció al presidente de la Unión Industrial".
Y continuó: "El mensaje fue para fomentar el conflicto. Porque después los trabajadores que están adentro se van a solidarizar con los que están afuera. Puede ser que algunos por convicciones religiosas no se quiera vacunar". En el final, Recalde manifestó: "En nuestra sociedad la vacuna era algo que no se discutía. De repente es que ahora somos todos vacunólogos".
En la misma línea, José Ignacio de Mediguren, presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior de Argentina (BICE), criticó la postura expresada por la UIA. "Un sindicato todavía no puede obligar la vacunación a los empleados, pero la podés incentivar", indicó el dirigente empresario.