Además, aclaró que no es funcionaria del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, y agregó: "Yo no fui vacunada aún y estoy esperando mi turno como todo el mundo. Ni mi madre, ni mi suegra, ni ningún familiar ni amiga o amigo cercano recibió tampoco la vacuna. Todxs están esperando su turno, como corresponde. No fomentamos ni participamos de ningún privilegio ni de ningún trato “vip” (siglas de una tontería innegable, además)”.
También aclaró que no tenía vínculo con Sarlo desde 2004, desde que ella dejó su cargo como docente en la UBA y agregó: “Si nadie de mi círculo se vacunó, si ni yo misma me vacuné, dado que jamás pasaría por arriba de los derechos de los demás, ¿por qué le ofrecería la vacuna a Beatriz Sarlo, persona con la que no tengo ningún trato ni vínculo? La acusación carece de lógica, además de no tener sustento ni basarse en pruebas”.
Igualmente, Quereilhac, dio su explicación sobre lo que sucedió con el ofrecimiento de la vacuna. “A fin de enero de este año, Axel comenzó a diseñar una campaña de promoción de la vacunación, de carácter totalmente público, que fue anunciada en muchas conferencias y entrevistas. Eran semanas de intensos ataques a la vacuna Sputnik V: la asociaban, básicamente, con “veneno”. Para contrarrestar ese irresponsable discurso, que transmitía miedo a la población, Axel pensó en convocar 100 referentes de la cultura, el espectáculo, el deporte y otros ámbitos, todxs mayores de 60 años, para sumarse a la campaña”.
“La propuesta fue clara y transparente: hacer de la vacunación un acontecimiento público, sacarse una foto, divulgar la confianza en la vacuna. El objetivo también estaba claro: transmitir a través de un acto ejemplar –y no sólo con palabras– que la vacuna era segura y necesaria”, describió la mujer, quien reconoció que sí ayudó a su marido a “pensar nombres para esa lista”.
“Como trabajo en el ámbito de la cultura y la academia, entre los muchos nombres posibles, pensé en el de Beatriz Sarlo, cuyo reconocimiento es indiscutible, al igual que su total ajenidad al peronismo. Ese fue todo mi aporte: pensar junto a mi pareja, la tarde del 22 de enero, personas que también quisieran ‘poner el hombro’ a la vacuna y ayudar a atenuar tanta irracionalidad anticientífica. Jamás se pensó en términos de ‘privilegio’”, indicó. Más adelante, Quereilhac consultó con Díaz y él se comprometió en ponerse en contacto con Sarlo, quien rechazó la propuesta al otro día.