Julieta Bal sentía desde adolescente que su nariz endurecía sus facciones y tenía ganas de reducirla.
Pero por diferentes motivos, nunca terminaba de animarse a dar el paso final y el tema quedó en la nada absoluta.
Recién este año Julieta retomó la idea y comenzó a realizar las respectivas consultas y averiguaciones hasta que finalmente, tomo la decisión.
