Diego contó que su padre “gritaba ‘¡Herminia!’ todas las noches. Y se fue con ella”, dijo. Y profundizó: “Hablamos con muchas terapeutas que nos ayudaron mucho, muchísimo, a entender que no teníamos que retenerlo porque hacer fuerza cuando él no quiere es peor”.
“Le dijimos: ’Papá, gracias’. Lo agarramos de las manos y ese día, un sábado, él nos agarró muy fuerte a mi hermana y a mí. El domingo fui de nuevo y ya estaba en cama, no se quería levantar. Y el 21 de septiembre se fue. Pero lo eligió, quería estar con mi mamá. No era muy creyente, ¿eh? No era nada creyente papá. Pero tenía ganas de estar con su mujer. Y lo respeto”, relató Pérez.
Y cerró: “Estoy triste pero en paz. Sé que hicimos todo, como hicieron Herminia y Héctor conmigo y con Silvina. Porque hicieron todo lo habido y por haber para que seamos felices los cuatro. Y con Silvina, que me llena de orgullo que sea mi hermana, hicimos todo y nuestras familias nos apoyaron un montón”.