El mes pasado el periodista Jorge Lanata permaneció 24 días internado, e incluso estuvo en coma inducido. De vuelta en su casa, y tras retomar su programa de radio, habló acerca de aquellos días y dio un duro testimonio.

El mes pasado el periodista Jorge Lanata permaneció 24 días internado, e incluso estuvo en coma inducido. De vuelta en su casa, y tras retomar su programa de radio, habló acerca de aquellos días y dio un duro testimonio.
“Fue un mes de viaje, no sé dónde estuve, pero no quise quedarme ahí”, sostuvo en primer lugar durante una entrevista con Marina Zucchi para la Revista Viva. ”Los sueños, cuando yo estaba en terapia intensiva, eran vívidos. No era que yo me daba cuenta de que eran sueños. Eso para mí era la vida. Más sonaría artificial”, siguió.
En ese sentido, la periodista le preguntó si sentía que fueron días perdidos los que pasó en el hospital y él reflexionó: "No perdido, pero fue un mes donde estuve de viaje, que no sé dónde es y en donde no quiero quedarme. Quiero poder volver de ahí. A mí lo que más me impresiona de lo que pasó es haber estado y volver". Y sumó: “Podría no haber vuelto, podía haberme quedado ahí dos meses más o no sé cuánto tiempo. Eso es lo que me impresiona un poco", sumó.
Finalmente, se refugió en sus creencias y analizó: "Yo creo en Dios, siempre lo dije. No soy una persona que vaya a la Iglesia, pero creo que hay un orden. Me parece que todo esto no es casualidad. Es demasiado sofisticado para que sea una casualidad. Tener hijas, por ejemplo, me parece una demostración de Dios. Que a una mujer le crezca una persona en la panza y que esa nueva persona tenga un destino, que piense por sí misma, es una demostración de la existencia de Dios”.
Jorge Lanata volvió este domingo a conducir su programa, Periodismo Para Todos (El Trece), tras estar casi un mes internado por una infección urinaria bacteriana.
“Lo que les quería contar: tengo 63 años, menos un mes. Se me perdió un mes. Estuve un mes en terapia intensiva, dos veces intubado y, realmente de ese mes, es impresionante lo que pasa, no me acuerdo nada. O mejor dicho, me acuerdo sueños. En el tiempo de acá afuera, esos sueños significaron un mes, pero en realidad no lo sé. Pueden haber sido minutos o días, mi cuerpo estaba acá, mi cabeza no. Es un mes que nunca voy a recuperar”, comenzó diciendo.
“Después de ese mes, volví. No voy a decir que estuve muerto porque no lo sé. Sé que volví. Y tampoco sé de donde volví. Lo que tuve se llama shock septicémico, es una infección en todo el cuerpo”, expresó.
“El sábado me dieron el alta y por supuesto el lunes estaba en la radio. Lo primero que se me ocurrió decir fue una barbaridad, dije: ‘gar... todo lo que puedan’, así de la nada. Perdón. Lo que quise decir fue vivan todo lo que puedan. Vivan todo lo que puedan”, dijo con la voz entrecortada.
Y reflexionó: “Vivimos como inmortales y realmente le damos poca importancia a las cosas más importantes. Vivimos como si el amor existiera siempre, como si el tiempo fuera infinito. Voy a ser obvio, pero este mes que perdí me hizo pensar en la eventualidad. Cualquier cosa puede pasar. Somos una rama que se rompe”.
“Yo me di cuenta después, pude no haber vuelto. No sé por qué volví. Hoy podría haber acá una película o un programa homenaje y chau. Es cierto que el mundo gira sin nosotros. ¿Y entonces cómo vivir? Saben que, no sé. Imagínense que ahora todo se termina, ahora. Traten de vivir sin arrepentirse, de lo que no hicieron, de lo que no pudieron, de lo que dejaron atrás. Creemos que sí, pero no hay tiempo. En cualquier momento, una vida te puede robar un mes o más”, cerró el periodista emocionado.