¿Cómo fueron las negociaciones con el canal?
Muy fáciles, porque no fue esta la gente que me echó. A mí me echó Rosner, que era Clarín y Macri al mismo tiempo, al que los actores propietarios, según lo que tengo entendido, le dieron la llave para que haga lo que quiera: para venderla y encontrar los compradores en función de la persecución que había. Ese hombre al que le dieron carta libre, decidió que yo era una molestia en cualquier negociación con el Gobierno. Es un tipo que seguramente tiene profundo rechazo por mí. Ese tipo fue el que me echó. La gente traidiconal del canal, cuando vuelve y está ese panorama, piensa que no fue una decisión feliz y me llaman de nuevo. Fueron negociaciones cordialísimas.
¿Por qué terminó aceptando la propuesta?
Yo me hubiera ofrecido. Me importa mucho tener esa pantalla. No para mí en función del éxito televisivo, sino que creo que es una herramienta que es necesaria para democratizar la tarea de los medios, que haya voces disonantes en medio del coro fervoroso, cómplice y entregado que los medios de comunicación se ofrecen a sí mismos para proteger al Gobierno qeu han puesto en el comando del país.