"Yo en ese momento estaba al aire y no los podía ver. Hasta que en un momento uno me tira una botella o un vaso y me pega en la nuca. Cuando me doy vuelta, la mayoría de la gente lo estaba puteando, lo identificaron y me lo marcaron: tenía una camiseta de Vélez con el número 10, era grandote y de unos 30 años o un poco menos", añadió.
"Lo que más me llamó la atención es que me puteaban muy sacados, como casi llorando en el grito. Yo no me tengo que hacer cargo de eso que me gritaron, viajaron a Rusia con el dólar a 25 y estaban en el Mundial. A mí me preocupa y no me gusta la inflación y no saber lo qué va a pasar, pero de ahí a hacerme cargo yo de esa situación no".
Y cerró indignado:
"Se dicen infinidad de cosas en las redes y no me voy a manejar con eso (por el nombre y apellido del supuesto agresor que trascendió). Hasta no tener certezas de este tipo no entro en eso. Sí me pareció algo muy desagradable lo que pasó, no me lo merezco y mucho menos mi viejo, que en el 79 sacó en radio al aire a las madres de Plaza de Mayo. Que me vengan a correr de '
gorila'
no me la banco, menos en una cancha de fútbol, no me banco la lógica barra".