Miley Cyrus. La ex Hannah Montana aparece siempre con poca ropa, hace ostentación del consumo de marihuana y provoca con sus bailes sensuales.
Britney Spears. Tuvo un período de crisis por abuso de sustancias en el que hizo papelones en público. Ahora se la ve a veces errática, pero más calmada.
Demi Lovato. La ex Disney entró en 2011 un centro de desintoxicación de drogas. También tuvo problemas con el alcohol y desórdenes alimentarios.
Amanda Bynes. La estrella de Nickelodeon tuvo varios episodios de violencia. Le diagnosticaron esquizofrenia y fue internada. Recibió el alta en octubre.
Zac Efron. En setiembre se supo que el ex High School Musical pasó cinco meses en rehabilitación y que tuvo un episodio de sobredosis en enero.
Justin Bieber. Lo pescaron fumando marihuana, suspendió shows, se peleó con los paparazzi y muestra un comportamiento errático: las tiene todas.
Serían personas comunes sino fuera porque todas las cámaras se posan sobre ellos, todos los alaridos de los fanáticos se dirigen a sus oídos, todo movimiento es puesto en tela de juicio. Los ídolos juveniles, es decir, aquellos que consiguen fama (sobre todo a través de la música) a muy corta edad, están dando la nota desde hace tiempo por sus escándalos y el escaso afán por ser ejemplo para el público que lo sigue, por lo general de corta edad y poco juicio aún.