Mientras Adrián Dárgelos se apoderó del escenario rápidamente, sostenido por una banda que sonó impecable, los Babasónicos indicaban que iban a dar un show eufórico de principio a fin. “El flaco Carca vive cerca de mi casa. Bahh, en realidad no sé. Pero hace algunos años se tomaba todos los días a la misma hora el 56 en Ciudad Evita y bajaba en Avenida La Plata o en Boedo. Así que muy lejos no debemos andar” en el medio del show, dos pibes intercambian historias sobre la banda. Cada vez faltaba menos para el final. Ya no vuela tierra. Las situaciones ficticias de duelo artísitico son imposibles sobre el cierre a cargo de Las Pastillas del abuelo (con fuerte apoyo del público) en el principal y Nonpalidece desbordando el espacio del temático. Mientras algunas manos se ayudan para despegarse del piso y otros se van retirando con la mirada baja, resigandos ante el fin, el repaso de los tres días no deja dudas sobre los mejores shows: , Viejas Locas e Illia Kuryaki como los más destacados de la decimotercera edición del Cosquín Rock, que será recordada como la que reunió a , Pedro Aznar y David Lebón después de mucho tiempo en un escenario para interpretar canciones de Serú Giran.
Pero no es sólo escenarios. La frase que desató Walas tal vez sea la más indicada para describir el festival en muchos de sus sentidos y significancias. El cantante de Massacre, cuando todavía no se había ido el sol de las sierras cordobesas, destacó al Cosquín Rock como “un espacio de libertad, cultura, entretenimiento y placer”.
Fotos: Mario Sar para Primiciasya.com