“Y tenía razón. Lamentablemente un día el Tuerto se fue y yo enojado con Dios compuse una canción y la metí en un cajón. Después armando el disco me di cuenta que la canción era como el sello, lo llamé al Flaco, le dije que le hice una canción al Tuerto y que me gustaría hacerla con él si le gustaba. Me dijo ‘dale, dale, vamos a hacerla porque yo hace rato estoy tratando de componerle algo al Tuerto y no me sale nada’. Le dije que la escuchara y me dijo que no, que se la mandara y la grabábamos”, recordó al borde de las lágrimas.
Mientras que ya con la voz quebrada confesó: “Es una canción que yo no pienso cantar nunca, no la canté nunca en vivo, la grabé solamente. Al Flaco le encantó la canción, la grabamos en su estudio, no me saqué una foto con él y le pedí a la gente que estaba conmigo que no se sacara fotos con él”.
Y cerró movilizado: “Después de haber grabado La Vida, así se llama la canción, el Flaco me pidió que le contara anécdotas de Francella porque le encantaba”.