Si la rubia hiciera futurismos, habría sabido que no irán a Tribunales con el economista. “Yo ya no me meto más. Están los abogados manejando, pero por suerte no se llega a la instancia de Tribunales”, dijo ella.En febrero, tanto Luli como Redrado habían firmado un acuerdo de confidencialidad según el cual, en caso de ruptura, habría un pago de dinero mensual para compensar los trabajos que la modelo dejaba de lado por acompañar al político en su carrera. Algo verdaderamente insólito.Lo mejor para ambos es que evitaron las vías judiciales.