Fiel al ritual que la banda repite en cada ciudad de la gira, hubo secret song: la elegida para Buenos Aires fue Babylon, una sorpresa que solo escucharon los que estuvieron ahí y que dejó al arena entre el grito y el silencio atento.
El tramo final fue una carta de amor a la propia historia. English Love Affair, Voodoo Doll y Don’t Stop devolvieron a la banda al pop-punk de sus comienzos, con Ashton Irwin marcando el pulso desde la batería y Michael Clifford empujando desde las guitarras. Jet Black Heart llegó como el momento de catarsis colectiva que sus fans esperaban, y She Looks So Perfect convirtió al Movistar Arena en un coro imposible de contener.
Para el cierre, la banda se guardó las dos cartas que resumen su presente y su vigencia: Everyone’s A Star!, el tema que le da nombre al disco y a la gira, con todo el arena iluminado, y Youngblood, ese himno que ya trasciende a la banda y que sonó como despedida perfecta. Cuando las luces se apagaron, todavía se seguía cantando en los pasillos.
Con este show producido por DF Entertainment, 5 Seconds of Summer sumó un nuevo capítulo a su historia con Argentina y dejó en claro que la nueva era les sienta bien: más maduros, más sueltos y con una comunidad de fans que los sigue acompañando canción por canción.