Además, señaló que una lesión en el pie derivó en una infección que agravó su cuadro: “Tiene en la planta del pie una llaga que le produjo una infección y una gangrena”.
Tiempo atrás, el propio Chiche había hablado sobre la posibilidad de una amputación y aseguró que “antes de morir, prefiere eso”. Actualmente permanece en una habitación común y los médicos esperan controlar la fiebre sin necesidad de trasladarlo nuevamente a terapia intensiva.
Si bien continúa realizando diálisis tres veces por semana, su familia decidió su internación preventiva debido al cuadro febril y la complicación respiratoria que presentó. Mientras tanto, desde su entorno aseguran que el periodista mantiene su deseo de seguir activo y ligado a los medios.
El crudo relato de Chiche Gelblung sobre su internación
En junio en una entrevista con 70-20 Hoy (El Nueve), Chiche Gelblung habló tras su delicada internación en el Sanatorio Mater Dei por una trombosis en el tobillo que puso en riesgo su pierna y contó las diferencias que hubo entre los médicos que lo atendieron.
Al referirse al primer diagnóstico que recibió, apuntó contra uno de los profesionales que lo asistió y cuestionó la forma en la que le comunicó la gravedad de su situación: “El primer médico que me vio me dijo: ‘estás golpeando las puertas del cielo’. Pero yo no me sentía así. No tengo perdón para ese tipo, porque nadie le puede decir así a un paciente. En todo caso que diga estás jorobado".
Además, contó que dentro del equipo médico había posturas diferentes sobre cómo avanzar con el tratamiento y que llegó a evaluarse una posible amputación. “Era una batalla en simultáneo entre cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie y el traumatólogo que quería amputar el pie. Estaba decidiendo si iba ser abajo de la rodilla arriba de la rodilla. ¡Ya era la pierna!”, confesó.
Frente a ese escenario, Chiche aseguró que estaba preparado para tomar una decisión extrema si era necesario para sobrevivir: “Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie lo perdía. Yo le dije a mi mujer dos días que si era el precio lo perdía”.
“Yo estaba dispuesto a dar batalla porque encontré un médico maravilloso. Ese es el cirujano vascular que me hizo la operación, que iba peleando en simultáneo con un traumatólogo”, contó que confió en el especialista que finalmente logró salvarle la extremidad y destacó su trabajo durante la intervención.
Sobre la operación, recordó con emoción el momento en que permaneció consciente mientras los médicos trabajaban para recuperar la circulación: “La operación se hizo con sedación, yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. Y yo sentía que yo le estaba ganando la batalla. Sentía cómo se estaba abriendo la arteria. Veía al médico que peleaba conmigo para que se abriera la arteria. Seguimos al punto tal que ya no sentí más dolor”.