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Daniel López Rosetti explicó qué es realmente la felicidad y cómo enfrentar el estrés

Hablar de felicidad suele llevar rápidamente a pensar en momentos de alegría, entusiasmo, satisfacción o incluso euforia. Sin embargo, para el médico cardiólogo Daniel López Rosetti, asociar ambos conceptos de manera directa puede conducir a una interpretación equivocada de lo que significa sentirse bien.

21 de septiembre de 2026 - 15:22
Daniel López Rosetti explicó qué es realmente la felicidad y cómo enfrentar el estrés

Daniel López Rosetti explicó qué es realmente la felicidad y cómo enfrentar el estrés

Hablar de felicidad suele llevar rápidamente a pensar en momentos de alegría, entusiasmo, satisfacción o incluso euforia. Sin embargo, para el médico cardiólogo Daniel López Rosetti, asociar ambos conceptos de manera directa puede conducir a una interpretación equivocada de lo que significa sentirse bien.

El especialista propone mirar la felicidad desde otra perspectiva. En lugar de entenderla como una emoción intensa o como una sucesión de momentos agradables, la define como una especie de estado general de bienestar que permanece como telón de fondo de la vida cotidiana.

“En lugar de definirla, hay que comenzar por lo que no es la felicidad: no es alegría ni es euforia. La felicidad es un estado de fondo”, sostiene López Rosetti.

La diferencia no es menor. Mientras la alegría puede aparecer ante una buena noticia, un encuentro esperado o una experiencia placentera, la felicidad, desde esta mirada, tendría una dimensión más amplia y menos dependiente de los acontecimientos inmediatos.

El planteo del especialista se vincula además con una cuestión que atraviesa buena parte de la vida moderna: cómo reaccionamos frente a una realidad que no siempre podemos modificar.

López Rosetti sostiene que buena parte del bienestar depende de la manera en que cada individuo procesa aquello que sucede a su alrededor, qué lugar les da a sus emociones y hasta qué punto logra distinguir entre aquello que puede controlar y aquello que queda fuera de su alcance.

La experiencia médica que llevó a López Rosetti a una pregunta fundamental

El cardiólogo cuenta que, a lo largo de su experiencia profesional, tuvo la posibilidad de conversar con pacientes que habían atravesado un infarto agudo de miocardio y luego evolucionaron favorablemente.

En esas conversaciones posteriores al episodio cardíaco, el especialista no solamente se interesaba por la recuperación física. También buscaba abrir un espacio para revisar aspectos de la vida cotidiana que muchas veces quedan relegados detrás de las obligaciones.

Según relata, después de atravesar una situación de semejante magnitud, suele preguntarle al paciente por la forma en que estaba organizada su vida.

La pregunta es concreta: “¿Dónde estaba usted en esa agenda?”

Detrás de esas palabras existe una invitación a detenerse y observar cuánto tiempo y energía se destinan a los demás, al trabajo, a las obligaciones y a las preocupaciones, y cuánto queda realmente reservado para uno mismo.

La reflexión adquiere especial relevancia en una sociedad en la que las agendas suelen estar cargadas de compromisos y en la que el descanso puede aparecer como algo secundario.

Para López Rosetti, revisar esa distribución no significa abandonar responsabilidades, sino incorporar a la propia persona dentro de las prioridades de su vida.

La pregunta también permite pensar la salud desde una perspectiva más amplia. El bienestar no se limita, desde su enfoque, a la ausencia de una enfermedad. También incluye la relación que una persona mantiene con su tiempo, sus emociones, sus vínculos y las circunstancias que la rodean.

Qué significa realmente “hacer algo” con la realidad

Uno de los conceptos centrales en el planteo de López Rosetti es el de bienestar subjetivo percibido.

El especialista explica que, desde la medicina, puede pensarse en ese concepto como la manera en que una persona experimenta y procesa la realidad que tiene delante.

“En medicina lo catalogamos como ‘bienestar subjetivo percibido’, es decir, qué hago yo con esa realidad que me rodea”, explica.

La frase concentra una idea fundamental: dos personas pueden encontrarse frente a circunstancias similares y, sin embargo, atravesarlas de maneras diferentes.

Esto no significa que todas las situaciones sean sencillas ni que la voluntad pueda modificar cualquier acontecimiento. El planteo apunta, más bien, al espacio que cada individuo conserva para responder frente a aquello que le sucede.

Desde esta perspectiva, aparece una distinción importante entre lo que depende de uno y lo que no.

El entorno puede presentar dificultades, cambios inesperados, conflictos, pérdidas o situaciones que escapan por completo al control individual. Intentar modificar permanentemente aquello que no depende de uno puede convertirse, a su vez, en una fuente adicional de tensión.

Por eso, el médico plantea la necesidad de identificar cuáles son las cuestiones que sí pueden ser manejadas.

Entre ellas aparecen las propias emociones, la manera de interpretar determinadas situaciones y las respuestas que se eligen frente a los acontecimientos.

La felicidad no sería algo que simplemente aparece

López Rosetti también introduce una idea particularmente significativa al hablar de la felicidad: no necesariamente surge de manera automática.

Para desarrollar este punto, menciona la experiencia de Viktor Frankl, psiquiatra y neurólogo austríaco que estuvo internado en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente desarrolló una perspectiva psicológica centrada, entre otros aspectos, en la búsqueda de sentido.

La referencia aparece para ilustrar cómo personas sometidas a una misma realidad extrema podían experimentar internamente esa situación de maneras diferentes.

A partir de ese ejemplo, López Rosetti plantea que existe un margen individual para decidir cómo posicionarse frente a determinadas circunstancias.

“No se es feliz espontáneamente sino que se elige serlo”, sostiene.

La frase no debe interpretarse como si cualquier dificultad pudiera resolverse simplemente mediante una decisión. El planteo se relaciona con la posibilidad de trabajar sobre la propia respuesta emocional y sobre la manera de interpretar aquello que sucede.

En otras palabras, no siempre está disponible la posibilidad de elegir lo que ocurre, pero sí puede existir cierto margen para decidir qué hacer frente a eso.

Las personas que nos rodean también influyen en el bienestar

Otro de los aspectos abordados por el especialista es el papel que desempeña el entorno social.

Una de las preguntas que surgen naturalmente es si una persona puede mantener un estado de bienestar cuando está rodeada permanentemente de individuos pesimistas o atravesados por pensamientos negativos.

López Rosetti diferencia esta situación de un contagio en sentido médico. La negatividad no se transmite como una enfermedad, pero, según explica, sí puede existir un determinado grado de propagación.

El estado emocional de quienes forman parte de nuestro entorno puede influir en la manera en que percibimos determinadas situaciones y en la atmósfera cotidiana en la que desarrollamos nuestras actividades.

Por eso, el especialista sostiene que “las personas que no están bien, no hacen bien”.

A partir de esa idea, recomienda prestar atención al ambiente que cada persona construye y a los vínculos que forman parte de su vida cotidiana.

La propuesta consiste en buscar “el medio ambiente o la atmósfera que te haga sentir lo mejor posible”.

Esto no supone necesariamente cortar vínculos cada vez que aparece una dificultad o evitar a toda persona que atraviese un momento complicado. El punto central pasa por observar de qué manera determinadas relaciones impactan de forma sostenida sobre el bienestar personal.

Por qué las emociones también participan de nuestras decisiones

Durante mucho tiempo se instaló la idea de que las mejores decisiones eran aquellas tomadas con la mayor distancia emocional posible.

La imagen del individuo que debe sentarse, analizar los datos y dejar completamente de lado sus sentimientos aparece con frecuencia cuando se habla de decisiones importantes.

López Rosetti plantea una mirada diferente.

Para el especialista, las decisiones y las emociones están inevitablemente vinculadas. La emocionalidad no sería un elemento que necesariamente deba eliminarse del proceso de decisión, sino una parte constitutiva de la experiencia humana.

En ese sentido, considera especialmente significativa la idea de que “somos nuestras decisiones”.

Cada elección implica una combinación de razonamiento, experiencias previas, sentimientos y percepciones.

Según explica, las emociones y los sentimientos pueden tener una estabilidad diferente respecto del razonamiento, que es más flexible y puede transformarse con el paso del tiempo.

“Lo cierto es que las decisiones siempre deben ir acompañadas de emociones y sentimientos porque son más estables en nuestro ser que el razonamiento”, afirma.

Esto no implica abandonar la reflexión ni actuar exclusivamente por impulso. La propuesta consiste en reconocer que pensar y sentir no son procesos completamente separados cuando una persona debe elegir un camino.

Estrés: cuando la mente agranda aquello que ocurre

Otro de los ejes de la reflexión de López Rosetti es el estrés.

En la vida cotidiana, no todas las situaciones que generan preocupación tienen necesariamente la misma dimensión que la persona les atribuye en un primer momento.

El especialista advierte sobre aquellos escenarios en los que la mente comienza a proyectar posibilidades, anticipar consecuencias o construir problemas que todavía no ocurrieron.

En esos casos, puede aparecer una distancia entre la realidad concreta y aquello que se imagina.

Una preocupación puede comenzar con un hecho pequeño y terminar ocupando una enorme cantidad de espacio mental. La imaginación puede anticipar diferentes escenarios y convertir una situación determinada en una fuente de ansiedad o tensión mucho mayor.

Por eso, López Rosetti propone detenerse antes de reaccionar automáticamente.

El objetivo es analizar qué está sucediendo realmente y qué parte corresponde a una interpretación, una posibilidad futura o directamente a una construcción de la imaginación.

La importancia de separar la fantasía de la realidad

La propuesta del especialista frente al estrés puede resumirse en una acción concreta: separar la fantasía de la realidad.

Antes de otorgarle una determinada magnitud a un problema, plantea la necesidad de observar los hechos disponibles y distinguirlos de aquello que la mente está agregando.

“Hay que sentarse, analizar y separar la fantasía de la realidad a la hora de justipreciar una situación que considera estresante”, concluye.

El concepto de “justipreciar” resulta particularmente relevante porque no apunta a negar los problemas, sino a darles una dimensión acorde con lo que efectivamente está sucediendo.

Una situación difícil puede seguir siendo difícil después de analizarla. La diferencia está en evitar que las hipótesis, los temores o las interpretaciones terminen ocupando el mismo lugar que los hechos.

En ese sentido, la reflexión propone un ejercicio de observación: identificar qué ocurrió, qué puede modificarse, qué no depende de uno y qué elementos pertenecen todavía al terreno de las posibilidades.

Una mirada sobre la felicidad que también habla de salud

Las reflexiones de López Rosetti vinculan dos cuestiones que muchas veces se analizan por separado: felicidad y salud.

Desde su experiencia como médico clínico y cardiólogo, el especialista incorpora a la conversación sobre el bienestar elementos relacionados con el estrés, las emociones, los vínculos y la percepción de la realidad.

López Rosetti es jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital Municipal de San Isidro, profesor en las universidades Favaloro, Maimónides y de Buenos Aires y presidente de la sección de estrés de la Federación Mundial de Salud Mental.

Su enfoque parte de una premisa que atraviesa sus distintas reflexiones: la salud no puede observarse únicamente desde los parámetros físicos.

La forma en que una persona vive, organiza su tiempo, interpreta lo que sucede, construye sus vínculos y administra sus emociones también forma parte de la experiencia cotidiana.

La pregunta que les formula a sus pacientes después de un infarto sintetiza buena parte de esa mirada: “¿Dónde estaba usted en esa agenda?”

No se trata solamente de saber cuánto tiempo tiene una persona disponible. También implica preguntarse cuánto espacio ocupa en su propia vida.

El bienestar como una construcción cotidiana

La mirada de López Rosetti sobre la felicidad se aleja de la idea de una emoción permanente.

Si la felicidad no es simplemente alegría ni euforia, entonces tampoco debería esperarse que una persona permanezca todo el tiempo en un estado de entusiasmo.

La tristeza, la preocupación, el enojo y el cansancio forman parte de la experiencia humana. El objetivo, desde esta perspectiva, no sería eliminar esas emociones, sino aprender a convivir con ellas y comprender qué lugar ocupan.

En paralelo, el especialista plantea la importancia de observar la realidad con mayor precisión.

Distinguir lo que ocurre de lo que se imagina, reconocer aquello que puede controlarse, aceptar aquello que escapa al dominio personal, revisar los vínculos y prestar atención al propio lugar dentro de la agenda son algunas de las ideas que aparecen vinculadas con su concepto de bienestar.

Así, la felicidad deja de ser presentada como una sucesión de momentos extraordinarios y pasa a entenderse como un estado de fondo que puede construirse a partir de la manera en que una persona se relaciona con su propia vida.

La reflexión final de López Rosetti apunta precisamente en esa dirección: frente a una realidad que no siempre puede modificarse, existe un espacio para observar, interpretar y decidir cómo responder.

Y en ese proceso, las emociones, los vínculos, el estrés y la capacidad de diferenciar la realidad de la fantasía ocupan un lugar central.

En pocas palabras

  • Felicidad: El cardiólogo Daniel López Rosetti redefine la felicidad como un estado general de bienestar, no solo momentos de alegría.
  • Bienestar Subjetivo: López Rosetti enfatiza la importancia de cómo cada individuo procesa su realidad y distingue entre lo controlable y lo incontrolable.
  • Estrés y Realidad: Se recomienda separar la fantasía de la realidad para gestionar el estrés, dimensionando los problemas de forma acorde a los hechos.
Resumen generado por Thinkindot AI
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