A diferencia de sus hermanos, Azul mantiene el apellido Giordano y eligió desarrollar su vida lejos de la exposición mediática. Actualmente, la joven reside en Estados Unidos, donde estudia y lleva adelante actividades relacionadas con el ámbito audiovisual.
En cuanto a su formación profesional, trascendió que inicialmente se había orientado hacia la dirección, aunque más adelante decidió enfocarse en el guion. Sin embargo, se conocen pocos detalles sobre su presente, ya que la hija menor de Romina Yan siempre se mantuvo al margen de la atención pública.
Por otra parte, hasta el momento no trascendieron los motivos concretos por los que Azul no se instaló en la casa de su abuelo materno junto a Franco y Valentín. Así, la aclaración de Gustavo Yankelevich, en medio de la repercusión por las declaraciones de su nieto, volvió a poner en primer plano la historia familiar y la necesidad de respetar los tiempos y la intimidad de cada uno.
La tremenda confesión de Valentín, uno de los hijos de Romina Yan, sobre los episodios de violencia que sufrió por parte de su padre
Valentín Yankelevich, uno de los hijos de Romina Yan, rompió el silencio este fin de semana y dio a conocer el duro infierno que, según relató, atravesó durante su infancia tras la muerte de su mamá. El joven denunció haber sufrido violencia física y psicológica por parte de su padre, Darío Giordano, y destacó la intervención de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, a quien considera fundamental para haber podido salir de esa situación.
La actriz murió el 28 de septiembre de 2010, cuando Valentín tenía apenas siete años. Según recordó, su padre les había prometido que los protegería y que juntos lograrían salir adelante. Sin embargo, con el paso del tiempo, la convivencia familiar se transformó en una experiencia traumática.
El joven contó que, desde los nueve o diez años, tanto él como su hermano Franco sufrieron agresiones reiteradas. En medio de ese escenario, la escuela se convirtió en el único lugar donde encontraba tranquilidad. “Las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, expresó.
Al describir los episodios que vivió, detalló: “Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto”. También hizo hincapié en las secuelas emocionales que le dejó aquella etapa: “Lo que te queda adentro es el maltrato psíquico y psicológico”.
El punto de inflexión llegó gracias a Gustavo Yankelevich, quien advirtió el sufrimiento de sus nietos y decidió ayudarlos. Un viernes, ambos fueron al colegio con ropa en sus mochilas y, al terminar las clases, acudieron a la Justicia junto a su abuelo. “Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí”, recordó que pidió.
Desde entonces, no volvieron a vivir con Giordano y, tras un extenso proceso judicial, quedaron al cuidado de su abuelo materno. Al recordar su intervención, Valentín resumió el vínculo con una frase conmovedora: “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida… Nos dio lo único que necesitábamos que era amor”.