Uno de los grandes desafíos que enfrentan las PyMES familiares, cuando están creciendo, es la profesionalización y la gestión de equipos.

Las PyMES familiares necesitan aprender a delegar y crear equipos de trabajo sólidos para poder crecer.
Uno de los grandes desafíos que enfrentan las PyMES familiares, cuando están creciendo, es la profesionalización y la gestión de equipos.
Si algunas de estas señales de alarma se corresponden con tu empresa, es importante que leas los siguientes tips.
Si reconoces algunas de las señales de alarma detallas, te recomiendo seguir estos 3 tips para mejorar el manejo de tu equipo.
1) Delegar, delegar y delegar
Lo más difícil de fundar una empresa, es lograr que otros trabajen “como lo haríamos nosotros”.
Sin embargo, delegar y dejar que otros hagan parte de nuestras tareas es clave para poder seguir creciendo. No podemos delegar si creemos que hay una sola forma de hacer las cosas bien, otros pueden hacer las cosas de manera diferente pero estar bien de todos modos.
Pero es importante que dejemos de lado algunas tareas repetitivas y nos concentremos en las más estratégicas y de largo plazo, esas tareas que realmente otros no pueden hacer.
Es importante entender que para delegar responsabilidades hay que escuchar lo que tus empleados y asociados tienen para decirte.
2) Definir roles y responsabilidades
Toda empresa requiere que sus procesos claves (conjunto de tareas que ordenadas en una secuencia particular, agregan valor a la satisfacción del cliente) estén bien definidos y estandarizados (como compras, producción, pagos, ventas), y que tengan un responsable que los controle.
Esto no es una excepción en la empresa familiar, y si bien es normal que al comienzo todos los integrantes de la familia hagan un poco de todo, debe pensarse desde el principio en una estructura.
Una estructura tanto para las tareas como para las personas. Pensemos a la empresa como una orquesta, donde el dueño es el director. Si bien el director está adelante, visible para guiar a todos, cada uno de los músicos debe tener su propia partitura, y saber cuándo es su turno.
Es por eso que para definir roles y responsabilidades siempre sugiero tener como primeras herramientas: un organigrama, un mapa de procesos de toda la empresa, y un protocolo.
Cada tarea debe realizarse de una forma determinada, debe tener un responsable y un control determinado. A su vez cada persona debe saber qué tarea hacer, cuando hacerla y cómo hacerla.
3) Contratar o no contratar, esa es la cuestión
La frase “más vale malo conocido…” no siempre resulta en estas circunstancias.
Las empresas familiares suelen ocupar todos los puestos con familiares, y sólo contratar gente externa en última instancia.
Hay puestos más sensibles o conocimientos específicos que pueden resultar mucho más rentables si son ocupados por profesionales, aún cuando el salario sea más alto que el de un familiar. Incluso a veces no es cuestión de capacidad del familiar, sino del tiempo que puede dedicar, ya que es común que los familiares se les permitan jornadas reducidas.
Considerar en la decisión las tareas a ser realizadas, su criticidad y urgencia, y la capacidad disponible (tanto en conocimiento técnico como en tiempo) de los integrantes de la familia.
Resulta fundamental, para este caso, definir el puesto en base a las tareas a realizar, no en base a las personas disponibles.
Recuerda, no son los individuos los que hacen las empresas exitosas, sino los equipos.