La sospecha de que la organización narco sigue activa
A pesar de las múltiples detenciones realizadas hasta el momento, todavía hay sospechosos prófugos y la Justicia sostiene que la estructura criminal vinculada a “Pequeño J” continúa parcialmente activa. La principal hipótesis apunta a una venganza narco relacionada con el robo de un cargamento de cocaína y con una demostración de poder territorial dentro del conurbano bonaerense.
En ese marco, uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue el tatuaje que el joven narco peruano exhibía al momento de su captura en Lima. Para los pesquisas, no se trataba solamente de una marca estética, sino también de un símbolo ligado al liderazgo y al nivel de influencia que ejercía dentro de la organización.
En distintos informes judiciales y policiales aparece descrito como un jefe “sanguinario”, capaz de ordenar secuestros, torturas y asesinatos mientras impartía directivas a través de redes sociales y grupos cerrados de mensajería.
La hipótesis detrás del triple crimen de Florencio Varela
Los investigadores sostienen además que el triple crimen tuvo un carácter ejemplificador. Según esa hipótesis, el objetivo no habría sido únicamente castigar una presunta traición interna, sino también enviar un mensaje al resto de la estructura narco. Parte de esa lógica mafiosa quedó expuesta en la transmisión en vivo de las torturas dentro de un grupo privado de Instagram, una secuencia que conmocionó incluso a los funcionarios judiciales que accedieron al material.
Ahora, tras su primera declaración en territorio argentino, el juez deberá definir la situación procesal de “Pequeño J” en los próximos días. Mientras tanto, la causa continúa abierta, con nuevas medidas de prueba y la búsqueda de los integrantes de la banda que aún permanecen prófugos.