De acuerdo al relato de Rafael Juli, la maison fue la segunda casa del diseñador donde pasó tantos buenos momentos. Se trata de un local muy grande, que llega hasta mitad de cuadra, con un jardín en el que las clientas se sentaban con Ibáñez y su madre, que eran los anfitriones, a tomar café. Pero hoy este local, que tanto brilló entre fines de los '90 y comienzos de los 2000, está vacío y cerrado desde hace aproximadamente dos meses.
De acuerdo a la información de Juli, fue unas 8 semanas atrás cuando Mabel Ibáñez se acercó por última vez al local, hizo una última revisión, se despidió y dejó un cartelito enmarcado, a modo de despedida, recordando a su hijo: "Jorge Ibáñez: un ángel celestial que con alas dejó el vuelo de la estirpe del diseño. Con amor y luz, mamá. Gracias a mis clientas, amigos y modelos".
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Mabel, la madre del recordado Jorge Ibáñez, debió cerrar el atelier de su hijo arrasado por la pandemia. Allí dejó un cartel de despedida para sus clientas, recordando al diseñador fallecido en 2014.