Claro que también aseguró, "muchas veces creí sentirme sola e incomprendida, preocupada y sin un respaldo de amor que me diera la seguridad que necesitaba para dejar de compararme y maltratarme. Pero de a poco, mi vida se volvió más clara. Comencé a valorarme y a cuidarme, a quererme y confiar en mi, a pedirme perdón y aceptarme, a abrazarme sin vergüenza, a expresarme y exteriorizar todos esos dolores guardados, todos esos miedos IMPUESTOS, y SANÉ".
De esta manera, y dentro de un proceso interno que Ivana viene haciendo desde hace tiempo, aseguró que sigue trabajándolo día a día. "Porque es POR MI Y PARA MI. Para construir mi mejor versión, para ser un Ser de luz y dejar de verme con ojos hostiles", cerró su mensaje concientizador para todos aquellos que no se aceptan tal cual son.
Ivana Nadal, antes y ahora.