Entonces, Lola confirmó todo: "Manu me mandaba al gimnasio para endurecer la cola y marcar los abdominales. Y cada vez que me lo decía yo al otro día me entrenaba. Por eso también mentía con mi edad, me sacaba unos tres años".
"En ese momento una no se daba cuenta de que eso estaba mal. Él tenía 20 años, y por ahí me decía ‘está medio blandito acá, te falta un poco ir al gimnasio’. Obvio que me acomplejaba, y el hecho de ser unos años mayor que él era peor, me generaba inseguridad", reveló la actriz.
"Pero bueno, ya pasaron diez años y por ahí el cambió. Hay gente que es muy exigente con su propio cuerpo y por ende lo es con el cuerpo de los demás. Por suerte mi marido nada que ver, es relajadísimo con eso", continuó Lola quien está casada con el empresario Fernando Expósito y tiene dos hijos.