Además, reveló que las visitas de dirigentes y militantes son especialmente valoradas por la ex presidenta. “Ustedes no saben la alegría que le da cuando la van a ver”, expresó.
Durante su discurso, Máximo Kirchner también apeló a un tono más personal para reivindicar la figura de su madre. “Nunca fue una madre que hizo una torta de cumpleaños, pero fue la que me enseñó la dignidad. A esa mujer es a la que quiero votar”, afirmó al recordar los años posteriores a la muerte de Néstor Kirchner y el rol que asumió Cristina al frente del Gobierno y de su familia.
El dirigente camporista remarcó que la ex presidenta había anticipado los efectos de las políticas económicas actuales y sostuvo que su liderazgo sigue siendo necesario dentro del movimiento.
Críticas a gobernadores y dirigentes peronistas
Máximo Kirchner también apuntó contra sectores del peronismo que, según su visión, acompañan iniciativas del oficialismo nacional o mantienen posiciones ambiguas frente a temas sensibles.
En ese contexto cuestionó al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, por haber facilitado el tratamiento de proyectos impulsados por el Gobierno nacional y advirtió sobre el impacto de las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei. “No sostienen ni una unidad básica, no marchan ni organizan ninguna jornada solidaria”, criticó.
Unas 15 mil personas se acercaron a Parque Lezama para participar del banderazo.
El reclamo por la libertad de Cristina y el futuro del peronismo
El acto tuvo como principal consigna el reclamo por la libertad de Cristina Kirchner y reunió a militantes de distintas organizaciones políticas y sociales. Sobre el final de su intervención, Máximo Kirchner llamó a reorganizar al peronismo y sostuvo que el objetivo debe ser volver a construir una alternativa de gobierno.
“Es necesario que en la Casa Rosada vuelva a haber alguien que no ponga sus intereses personales por encima de los de la gente”, afirmó. Y concluyó con un mensaje dirigido a la militancia: “Hay un pueblo que tiene sed de futuro y de trabajo”.